Iván Blas se encarga a sus 10 años de la megafonía del club ourensano y compagina sus partidos en la cantera con sus parrafadas al micrófono
03 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Iván Blas Vilariño (Ourense, 2003) es uno de los prometedores guardametas alevines de la Unión Deportiva Concello de Barbadás. En su escuela de fútbol comenzó a jugar hace ya cinco años, casi la mitad de su vida, porque el pequeño cumplirá once el próximo día 7. Como a muchos niños de su edad, le encanta el deporte rey, pero a diferencia de todos ellos, además de saltar al campo lo vive como protagonista delante de un micrófono: es el encargado de la megafonía en los partidos del primer equipo.
«Un día me lo propuso Roberto [González], que es el entrenador de los porteros y quería un ayudante en la cabina, comencé leyendo las alineaciones, pero ahora hago más cosas, porque pongo la música, informo de los cambios y también de todo lo que haga falta comunicar al público», explica Iván, al que se le ilumina la cara cuando habla del equipo azulón.
Porque el joven es un canterano de pura cepa, vive a pocos metros del campo de fútbol de Os Carrís y estudia no muy lejos de allí, en el colegio Luis Vives. No solo se conforma con las vicisitudes propias de su equipo, sino que sigue de cerca las de otros conjuntos de la entidad y, por supuesto, piensa en integrarse algún día en la plantilla sénior: «Claro que me gustaría llegar arriba, a todos en el club les hace ilusión, ahora mismo está muy bien el equipo de Tercera y eso que perderán a César, que es un peso pesado y se retira este año, pero los jóvenes están listos para el relevo».
Y el pequeño Iván también está preparado para seguir creciendo en el entorno del club de sus precoces amores, sin perder de vista a un clásico como el Real Madrid o al que por fuerza es su ídolo, el capitán de la Roja: «Me gusta Casillas, es el mejor del mundo».
Pero este cancerbero de vocación que ve el triunfo merengue en la Liga muy complicado, aunque confía en la victoria en la Champions, también tiene una debilidad más cercana, como explica al referirse al portero del Ourense, el uruguayo Pato: «Me entrené con él en varios campamentos y explica muy bien lo que tienes que hacer en nuestro puesto. También lo he visto jugar muchas veces en su equipo y lo hace muy bien, es uno de los mejores de la Segunda B».
De momento, su período formativo lo obliga a compartir minutos bajo palos y admite que siempre tiene la ambición de jugar un poco más, pero es un niño de equipo -con buena dosis de madurez-, centrado en la meta colectiva de su escuadra: «No nos fue mal en la Liga, terminamos cuartos y ahora nos queda la Copa Diputación, en la que ya comenzamos la fase de grupos y vamos primeros».
El primogénito de la familia Blas espera en la Unión a su hermano Hugo -de apenas 3 años- y también se defiende con soltura en las nuevas tecnologías y lo mismo pone un tuit con el resultado de un partido, que se lanza con la crónica de lo que ha sucedido sobre el campo. Dice que si tuviera un teléfono móvil podría ayudar más a los responsables de comunicación del Barbadás, pero su padre, Luis, prefiere que espere y siga dándole prioridad al ejercicio físico, aún compaginado con los altavoces.