Una convivencia histórica y pacífica

La Voz

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La convivencia entre los pueblos fronterizos de la parroquia de Requiás y Guntumil y de Pitões das Júnias, enclavados en la Serra do Xurés, es histórica y bien avenida. Las tres aldeas vivieron de la ganadería y la agricultura, pero el envejecimiento de la población ha acabado por dejar con muy poco ganado ya a los pueblos gallegos, aunque todavía se siguen viendo vacas, ovejas y burros por Requiás. En Pitões sí se mantienen todavía cabañas importantes de ganadería, con unas cincuenta cabezas en cada explotación.

Portugal fue un destino de emigración para la gran mayoría de los hombres de Requiás y Guntumil, recuerda el presidente de la comunidad de montes. Se dedicaban a la estiba en el puerto de Lisboa.

La vecindad fronteriza entre estos pueblos de montaña es y ha sido buena, aunque la comunidad de montes tuvo que recurrir a la Guardia Civil y celebrar una reunión con los vecinos de Pitões cuando hace tres años, el 11 de marzo del 2011, se declaró un importante incendio que afectó a la reserva integral del parque natural. Un incendio que llegó hasta el pueblo de la Xunta en Salgueiros y cuyo origen pudo estar también relacionado con la intención de generar nuevos terrenos para pastos para el ganado portugués. Desde entonces no ha habido más problemas, salvo este caso puntual de la muerte violenta de los caballos a principios de marzo del mes pasado.

Los montes del recóndito y bello paraje fronterizo están desde hace dos años libres de incendios y esperando que la explotación forestal, con varias repoblaciones realizadas en los últimos años y otra solicitada, permitan a estos pueblos de la raia seca encontrar nuevos recursos económicos en el futuro a través de la venta de madera.

El turismo rural es otra de las salidas, pero hasta el momento solo existen tres casas destinadas al alojamiento vacacional para los amantes de la naturaleza.