El mar corta la autovía cinco horas

c. barral / m. gago / l. penide PONTEVEDRA / LA VOZ

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El cierre de la PO-11 provocó atascos al desviarse el tráfico por la carretera vieja de Marín

04 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El invierno no da tregua y el temporal de lluvia y viento complicó ayer la circulación por carretera en Pontevedra y causó desperfectos en puertos deportivos y paseos marítimos. La caída de un árbol sobre el tendido eléctrico dejó sin luz a la parroquia de Ponte Sampaio. El radar del monte Xesteiras, en el municipio de Cuntis, registró la mayor ráfaga de la provincia, con 127 km/h. En la isla de Ons, en Bueu, se alcanzaron los 119 km/h, mientras que en cuanto a precipitaciones acumuladas la estación de Lourizán, en Pontevedra, contabilizó 24 litros por metro cuadrado.

La incidencia más destacada en la ciudad se registró en la autovía de Marín, en Pontevedra. La PO-11 tuvo que ser cortada al tráfico durante cinco horas tras inundarse. La coincidencia de la pleamar con las intensas precipitaciones convirtió, una vez más, en un mar los cuatro carriles de la carretera que enlaza la capital con Marín.

Varios conductores que iban o volvían del trabajo quedaron atrapados en el agua, todavía de madrugada. El servicio de emergencias de Galicia 112 recibió la primera llamada de los operarios de mantenimiento del vial a las 5.51 horas. El centro de coordinación informó a la Guardia Civil de Tráfico y a la Policía Local. También se desplazaron los Bomberos de la capital para achicar agua. A las 11 horas se comunicó la apertura del vial.

El cierre al tráfico de la autovía provocó, de rebote, importantes retenciones en la carretera vieja de Marín, la PO-546, por donde se desvió la circulación de vehículos, intensa a esas horas de la mañana.

Por otra parte, a ambos lados de la ría los destrozos fueron considerables, pero se concentraron en Aguete (Marín), Raxó (Poio) y Panadeira (Sanxenxo). En el puerto de Aguete, el mar actuó con tanta violencia que arrancó de cuajo el pantalán del muelle viejo. El anclaje de la estructura se pudo recuperar prácticamente inservible, pero el pantalán está hundido en la dársena. Además, Aguete carece ahora mismo de servicio de pantalanes, porque los módulos deportivos han sido casi todos retirados a tierra, después de que perdiesen sus muertos y estuviesen flotando sueltos por el entorno. El dique flotante, destrozado, está inservible. Los dueños de las chalanas y pequeños barcos, por su parte, han optado por llevar muchas de estas embarcaciones hasta la playa, atándolas a los árboles para impedir que se las lleve el mar.

En Sanxenxo, la fuerza del mar desplazó el muro de contención de la bajada a la playa de Panadeira, por lo que se hundió parte de la pista que sostiene. El Concello decidió ayer aplazar, debido al mal tiempo, el plan de bacheado de vías municipales previsto para esta semana. El concejal de Obras e Infraestructuras, Tino Sanmartín, solicitó a los vecinos del municipio que comuniquen cualquier socavón del que tengan conocimiento para poder subsanarlo en cuanto sea posible.

En la isla de Ons, donde en la actualidad residen seis personas, entre vecinos, personal del Parque Nacional y el farero, llevan una semana sin recibir suministros. Un barco del Parque tenía previsto atracar hoy en el muelle de la isla, pero las adversas condiciones meteorológicas previstas para esta jornada suspendieron el viaje. Los habitantes de Ons, acostumbrados al duro invierno, sobreviven en sus casas tirando de reservas.