La empresa anunció un ERE en diciembre y aún no se lo planteó al comité
21 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.«Estamos con la guadaña encima del cuello». Así se sienten los cerca de cien trabajadores que la empresa Gaia tiene contratados en los tres complejos deportivos de la Xunta que gestiona la compañía -Agra, Elviña y Sardiñeira-, y a los que en diciembre les anunciaba la puesta en marcha de un expediente de regulación de empleo (ERE), que como mínimo afectaría a una decena de personas. Desde aquella fecha poco o nada más han sabido, ya que se enteraron por la prensa de que el 7 de enero comenzarían los encuentros con el comité de empresa para tratar esta regulación de la plantilla.
Sin embargo, ya han pasado dos semanas desde esa fecha, «y aún no nos han dicho nada. Hoy (por ayer) se cumple un mes desde que anunciaron el ERE y no nos han dicho nada. Vivimos con una incertidumbre que nos está matando», explicaba ayer Rubén Duruelo, representante de los trabajadores. Por este motivo, ya entregó en el registro sendas cartas dirigidas al alcalde Carlos Negreira y al secretario xeral para o Deporte, José Ramón Lete Lasa, a los que solicita una reunión para que medien en este conflicto.
«Esta espera dramática está llevando a los compañeros a una situación límite, ya que hace más de un mes que nos notificaron la intención de iniciar el proceso de despidos y este comité no se va a hacer responsable de lo que ese nerviosismo llegue a generar», se explica en el escrito. De hecho, a raíz del anuncio del ERE han aparecido numerosas pintadas en contra de Gaia, cuyos responsables llegaron a decir que la plantilla está sobredimensionada en algunos departamentos. A ello se une el hecho de que afirman que los complejos no son viables, e incluso negocian con la Xunta cambios en el pliego de la concesión.
Elviña
Algo que tampoco contribuyó a mejorar esta situación fue la caída de una viga encima del vaso pequeño del complejo de Elviña a mediados del pasado diciembre, lo que obligó a cerrar toda la zona de agua hasta ayer. Duruelo explicó que se detectaron varias piezas deterioradas y hubo que reforzar parte de la estructura de la cubierta, unas obras que también enfrentaron a empresa y Xunta, porque Gaia no quería acometer toda la reforma. Finalmente, ayer se abrió el recinto acuático -con el visto bueno de la Xunta-, aunque muchos usuarios se quejaron de que no los habían avisado y de que el agua estaba fría.