Otro San Amaro sin la botica de los pobres

Bea Costa
Bea Costa VILANOVA / LA VOZ

FIRMAS

MARTINA MISER

Tal día como ayer de hace un año cerraba sus puertas la farmacia de Canabal, en Vilanova. Llevaba 150 años despachando medicinas, muchas a crédito, lo cual le valió el título de farmacia de los pobres. Un año después nada se ha movido dentro y fuera del local. Una valla metálica tapia la puerta y no está previsto que vaya a volver a descorrerse. «Este tema está zanjado», según explica la propiedad. La botica cerró por orden de la Consellería de Sanidade al no cumplir los requisitos legales de transmisión de licencia. Los propietarios -los herederos de Áurea Canabal- llegaron al juzgado para tratar de evitar el drástico final pero el Tribunal Supremo falló en su contra y la Administración autonómica ejecutó la orden finalmente el 14 de enero del 2013. De nada valieron el recurso de alzada presentado in extremis por la empresa ni la movilización social que generó este caso.

Era tal la implantación social de esta farmacia que en Vilanova se pusieron en marcha varias iniciativas ciudadanas para impedir su cierre. Se reunieron 3.700 firmas que fueron entregadas en la consellería y se celebró una concentración de solidaridad a las puertas del establecimiento. Canabal resistió las Navidades pero ya no pudo con la cuesta de enero. El cierre de este negocio dejó a cuatro personas en la calle y supuso la pérdida de una de las boticas con más historia de la comarca y una de las dos que había en el centro urbano. Hoy, el rótulo de la «Farmacia Canabal» sigue presidiendo la fachada de la antigua casa que le dio cobijo, testigo de la vida del pueblo y de fiestas como la de San Amaro que hoy se celebra al otro lado de la calle.

Primer aniversario del cierre de la farmacia de Canabal en Vilanova