El marco perfecto

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

FIRMAS

XOAN CARLOS GIL

María Luisa Riveiro y su hijo, Rafael Lestayo, regentan en O Calvario una tienda que sigue apostando por el trabajo artesano y materiales de fabricación nacional

15 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Ayudar a embellecer el entorno cotidiano, el de los espacios interiores en los que transcurre la vida, forma parte del trabajo de María Luisa Riveiro Caride. Hace 36 años abrió junto a su marido, Rafael Lestayo Torres, la empresa especializada en enmarcación de cuadros que fue ampliando servicios atendiendo a la creciente demanda (láminas, espejos, tapices, grabados...) de una clientela que en tiempos lo único que buscaba era encuadrar una pieza artística convencional.

Él era el encargado de una empresa del gremio ubicada en la calle Tomás Alonso y pasado un tiempo decidió independizarse. Aquel primer proyecto echó a andar en los bajos del mismo edificio bajo el nombre de Creaciones Galicia, pero se truncó la noche en que un cortocircuito fulminó de repente el negocio que había puesto en pie la pareja. Aquello fue en 1991. Pero lejos de hundirse, decidieron recomenzar con nuevo nombre, Arte Cuadro Vigo y nuevo emplazamiento en el barrio de O Calvario, donde la familia continúa una trayectoria que ya suma 36 años, ahora con su hijo, Rafael, como relevo. «Aquí empezamos de nuevo y de cero porque no se salvó nada», recuerda ella.

El marido de Luisa era un hombre muy conocido en Vigo. Era jugador del Turista y desafortunado protagonista de un suceso que conmocionó a la ciudad cuando el coche en el que iba de paquete se precipitó desde el muro de la estación dejándole parapléjico cuando tenía 33 años. Rafael enfermó y falleció hace 13 años y su hijo, que estaba estudiando Empresariales, decidió entonces entrar en la empresa junto su madre y su intención es seguir trabajando sobre las mismas bases: «Hacemos todo manual y somos los mismos, los dos empleados que tenemos están con nosotros desde el principio, somos una familia, cada uno hace su función pero todos hacemos y sabemos hacer de todo», explica.

Particulares, tiendas de decoración, artistas, museos como el Marco o salas como la Casa das Artes requieren sus servicios. A pesar de todo, es más complicado seguir bregando en este momento. La crisis se nota. «Si no se venden pisos, tampoco se decoran», apunta, «pero nosotros tratamos de hacernos hueco ofreciendo mejores precios, «es preferible ganar menos que no ganar nada y la verdad es que hay gente que se sorprende, por comparación, cuando nos pide presupuesto», argumenta María Luisa con lógica. «Hace 40 años era distinto, se trabajaba más. No había mucha competencia, era un sector que estaba emergiendo y hace unos diez años abrieron muchas, aunque casi todas fracasaron», asegura.

Lo que han cambiado son las tendencias. «Ahora se enmarca de todo, cosas que antes a la gente no se le ocurriría, desde camisetas a pañuelos, zapatillas, estrellas de mar... todo lo que te puedas imaginar», cuenta.

Pero lo que la cofundadora del negocio no está dispuesta a abandonar es la calidad, por eso se surte con proveedores nacionales: «Con China no quiero saber nada, lo que venden es de una calidad ínfima que al final no compensa. Nos hunden en la miseria y aquí no dejan nada, ni comprando en el súper», lamenta.

Negocios con historia arte cuadro vigo

Desde 1977

Palencia, 2

Como al principio, siguen haciendo ellos mismos el trabajo a mano y se nutren de materiales fabricados en España.