Todavía puede apreciarse el rastro de las lluvias que empaparon la ciudad durante los últimos días. Han dejado sus huella en forma de goteras, que pudieron advertirse en algunas instalaciones como el aeropuerto de Alvedro. Una de las humedades se generó ante los mostradores de facturación, una situación que suele repetirse cada año. Aena señaló el pasado miércoles que se había encargado de enviar un equipo de técnicos para su reparación, e indicó que pudo estar provocada por alguna filtración en las juntas de la cubierta a consecuencia del temporal. No obstante, se detectaron otras goteras en el aparcamiento de la terminal.
La Fundación Luis Seoane tampoco se libra de ellas. Dos cubos recogían ayer el agua en la entrada de la entidad, y la misma escena se repetía en la cúpula del mirador de San Pedro.
Satisfacción pese a los daños
El temporal llegó el lunes a su punto álgido con un balance de 67,4 litros de agua por metro cuadrado, de los cuales 30 cayeron entre las 14 y las 15.30 horas con fuertes picos como los cinco litros por metro registrados entre las 14 y las 14.10 horas o los nueve que atronaron de 15.10 a 15.30 según las estaciones de Meteogalicia. Pero sin duda si hubo una zona que sufrió los efectos de la borrasca fue la de los Cantones, que terminaron inundándose. Lo mismo le sucedió al párking, cuyos sótanos 1 y 2 quedaron prácticamente anegados con una veintena de vehículos dañados. Tras la borrasca el concejal de Urbanismo, Martín Fernández Prado, señaló que no se produjeron averías en las instalaciones y destacó el «buen comportamiento» de la ciudad pese a las dificultades derivadas de la pleamar.