La incógnita de Bergondo

Toni Silva BERGONDO / LA VOZ

FIRMAS

El gobierno en minoría del PSOE o un relevo en la alcaldía amenazan con cortar el camino recién iniciado del PGOM

20 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En política nunca llega la calma tras la tormenta. Si acaso, una calma muy tensa que dé paso a futuras borrascas. Después del portazo de Veciños de Bergondo este fin de semana, al municipio coruñés le quedan por delante dos años de inestabilidad bajo cualquiera de las premisas. Si Alejandra Pérez consigue agotar el mandato, será a costa de continuos reveses ante una oposición que siempre le ha contestado y a la que ahora se sumaría un exsocio despechado. Por contra, si el exteniente de alcalde Manuel Fafián facilita otro gobierno, es sencillo imaginar que parte de lo cosido en la primera parte del mandato será deshilachado antes de los próximos comicios del 2015.

Si el motivo de la ruptura es -como el entorno de los afectados repite-, de exclusiva índole personal, estamos ante figuras políticas incapaces de asumir sacrificios pensando en el bien común. La ruptura del gobierno local es una derrota para toda la población. Tenga quien tenga razón, lo único cierto es que el municipio parece abocado a prolongar la larga etapa sin el necesario plan general de ordenación municipal que, pese a haber sido una de las piedras de toque del acuerdo PSOE-Veciños, se encuentra, dos años después, en la fase de licitación de la empresa que lo ha de redactar, es decir, el prólogo de un libro enciclopédico.

Las formaciones políticas se han agitado al hilo de la noticia de Bergondo. El secretario general del PP en A Coruña y presidente de la Diputación, Diego Calvo, no fue precisamente tajante a la hora de negar un posible acceso de su partido al gobierno local con el apoyo de la agrupación independiente.

Por su parte, la dirección provincial del PSdeG hizo ayer pública su confianza de que Alejandra Pérez y su equipo serán capaces «de garantir a gobernabilidade do municipio mediante acordos puntuais coas restantes forzas políticas». En la misma nota apelan al «talante dialogante» de la alcaldesa, cuando su exsocio de gobierno la acusaba de todo lo contrario.

Veciños de Bergondo se ha marchado en un momento clave del mandato. Los casi dos años que quedan por delante es tiempo suficiente para intentar otro proyecto político. Es una opción lícita siempre que no se origine por movimientos de personas ajenas a la política y con especial interés en, por ejemplo, un plan de ordenación.