El jefe de protocolo de la Diputación dice que el acoso va dirigido a él
20 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El jefe de protocolo de la Diputación Provincial de Lugo, Juan Carlos Fernández Pulpeiro, obligó a dos de sus subordinados a hacer un «casi interminable» listado de cargos eclesiásticos a pesar de que, supuestamente, ese no era su cometido. Cuando lo hicieron y se lo entregaron presuntamente les dijo que estaba incompleto. De ese encargo dio cuenta ayer a la jueza que investiga un presunto caso de acoso laboral, por parte de este alto funcionario del organismo provincial, la jefa de sección del departamento de atención al ciudadano, Elvira Tuñas. Esta empleada está bajo las órdenes de Fernández Pulpeiro.
El jefe de protocolo, que negó las acusaciones que efectúan algunos de sus subordinados, entregó a la jueza un expediente de información reservada, tramitado a resultas de las incidencias que surgieron en su departamento en los últimos meses, para que lo tuviera como prueba. En el mismo supuestamente se le «exonera de un supuesto moobing» y deja a entrever la existencia de acosos de otra naturaleza de otras personas hacia él.
Pulpeiro también le aclaró ayer a la instructora de las diligencias que fue miembro del tribunal para unas plazas de auxiliares de relaciones institucionales. El proceso, dijo, fue abierto y, como responsable del servicio, formó parte del tribunal con el visto bueno del departamento de recursos humanos. A esas pruebas se presentó la que ahora es su pareja sentimental, sin embargo dejó claro que en junio de 2011 cuando se celebraron no tenían relación. La persona en cuestión superó las pruebas y fue una de las elegidas, «en un proceso sin tapujo de ningún tipo», según el jefe de protocolo.
En la declaración expresó que él no imponía nada a los empleados. «La imposición -explicó- venía dada por las necesidades del servicio y, además, en función de las categorías profesionales de cada uno de los integrantes de la plantilla». Dijo de de una de las trabajadores que lo denunciaba, que no fue eficaz en el encargo que le hizo, en concreto un directorio.
Después se lo encargó a otros dos funcionarios que declararon ayer, «pero elaboraron un archivo de direcciones desactualizadas, carentes de los datos necesarios». Añadió: «Dilataron el trabajo, lo presentaron mal o hacían alusión a temas que no les habían pedido, tardaron meses en presentarlo y lo hicieron mal. Fue un proceso de casi cinco o seis meses», añadió.
Hizo referencias a supuestos «puenteos» y que si recortó funciones a alguna funcionaria fue porque se lo pidieron sus superiores. Asimismo, desveló que su compañera fue sometida a presión por parte de sus compañeras.
Despótico
La jefa de sección del departamento de atención al ciudadano, Elvira Tuñas, relató como fueron confinadas a un tercero bajo cubierta y que el público se quejaba por la ubicación. Reveló que Pulpeiro les retiró complementos de productividad porque, según les dijo, «no hicieron bien las tareas encomendadas.
Tuñas definió el departamento cuya jefatura ostenta Fernández Pulpeiro como un «totum revolutum» y que, por momentos, intentó ningunear a alguno de los funcionarios. Asimismo expresó que en su momento incluso había rechazado los justificantes que le presentó de haber acudido a un médico porque era necesario pedirle a él unos justificantes por los permisos de asuntos propios.
Esta funcionaria dijo que a una compañera le prohibió acercarse a su despacho y que cuando una empleada sufrió un desmayo «y estuvo en peligro de muerte, en vez de socorrerla o llamar a una ambulancia, se limitó a recriminar el hecho de que terceros lo hubiesen hecho». Su declaración duró tres horas.