Afirma que la rúa Nova de Abaixo vive mucho de los universitarios
05 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Xaquín Mato Castro
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Comerciante y presidente de los vendedores de prensa y de la asociación Raigame
Rincón
La Alameda porque allí voy a pasear y además ofrece panoramas muy hermosos
Xaquín es un santiagués procedente de Cabanas que dio un montón de vueltas a su existencia hasta asentarse en Compostela, desposarse con Delfina y tener a Ana y María. «Síntome moi compostelán», asegura. Tras desempeñar varios trabajos, un accidente de coche le hizo perder un brazo en 1975. ¿Cómo lo sobrellevó? «Daquela maneira». El daquela maneira encierra, entre otras cosas, la imposibilidad de ejercer lo que más la gustaba: la conducción de vehículos. Montó entonces un puesto de prensa y papelería en la rúa Nova de Abaixo.
Pronto sus inquietudes le llevaron a velar por el entorno social y, en compañía de Vivencio Freire, puso en marcha la asociación vecinal Raigame. Un grave problema como el trapicheo en el barrio fue la espoleta para la creación de la entidad, que Xaquín preside desde su inicio, hace 25 años. La droga, con la colaboración de comisarios como De Francisco y León, desapareció de la calle. Y también se fueron yendo los garitos incontrolados de las galerías Belén.
Pero la rúa estaba en pañales en muchos aspectos. Por ejemplo, «en 1980 non había alumeado público, so unha farola». La reurbanización de una rúa deteriorada, los ruidos, la convivencia con la hostelería y una retahíla de demandas tuvieron a Raigame detrás. Algunos de esos puntos fueron cayendo en el saco de los logros.
La rúa Nova de Abaixo acuñó el sello de la movida, más que del comercio, y su actividad tiene mucho que ver con la grey estudiantil: «Hai un montón de rapaces que viven na Rúa Nova de Abaixo e lle dan vida á zona». La escisión de la Universidade cayó como un jarro de agua fría en la calle. «Non se respecta a Universidade, repártense as facultades e cando nos deamos conta a calidade vaise polo chan. Non hai cartos parta todos», lamenta Xaquín. Y su lamento es aún mayor al comprobar que «esta cidade non é reivindicativa nin se moviliza como fan outras». Saca a relucir también el caso del aeropuerto.
Menos quioscos
El quiosco de Xaquín refleja la debilidad económica del país. Como presidente de la Asociación de Vendedores de Santiago y comarca y vicepresidente de la Asociación Española sabe de lo que habla: «De 30.000 vendedores que existían hai catro anos hoxe hai 20.000». En Santiago el pasado mes desaparecieron dos, Espinosa y Colores, y en el cuatrienio se redujeron los 190 existentes a casi a la mitad: «Hoxe so dun quiosco de prensa non se pode vivir». Él tiene una papelería, que también sufre los efectos de la crisis. El futuro no es halagüeño: «É raro que un rapaz veña a comprar un periódico, Ás veces ven algún a mercar un diario deportivo». Los niños nacen pegados a una maquinita digital.
Xaquín vive en el Ensanche, que es tanto como decir un mundo aparte para los turistas: «A xente non cruza a praza de Galicia, a Senra e Xoán Carlos I. Son como unha barreira onde rompe o turismo. Hostelería nunca foi capaz de facer a suficiente forza para atraer a xente á rúa Nova de Abaixo, onde hai menús do día bos e baratos». Él mismo, como comerciante, lo padece: «Tiña un montón de postais de Santiago e tiven que tiralas todas. Ningunha persoa as compraba, agás algún despistado». Muy simbólico.
compostelanos en su rincón xaquín mato castro