De alguna forma, es la creación de una brigada de tarde rotatoria, compuesta por siete trabajadores, la que condensa el significado del reestructuración de la plantilla municipal. Se trata de una figura que, en opinión del comité de empresa y la junta de personal, carece de sentido, tal y como la ha diseñado el bipartito conservador.
«No tiene ningún sentido; primero porque el trabajo que está realizando es trabajo ordinario, el mismo que se puede realizar perfectamente en el turno ordinario de mañana», razona un operario del Concello de Vilagarcía. Pero además, añade, «como su composición es tan complicada puede darse perfectamente el caso de que necesites un albañil pero tengas que recurrir a un electricista». Algo que, por si fuese poco, «resta personal al turno de mañana y por lo tanto empeora el servicio que presta el Ayuntamiento».
Contradicciones en la medida
La reforma introducida por PP e Ivil no se limita, en cualquier caso, a la puesta en marcha de este equipo vespertino. Fija, además, la semana de trabajo en 37, horas y media y el horario ordinario de trabajo, entre las 7.45 y las 15.15 horas. Las centrales sindicales denuncian que el documento está trufado de contradicciones. Entre otras, limita las excepciones a esta norma general a la biblioteca municipal y la sala de exposiciones Rivas Briones. Pero no al auditorio, que evidentemente funciona los fines de semana, ni a otros departamentos cuya labor excede los horarios habituales.