El lago de los bisnes

FIRMAS

Desde aquí lo digo: si algún día me ven paseando por un centro comercial llamado «Porto Cabral», que me tiren al lago con un candullo al pescuezo. Que me maten, me eliminen, que me carguen de grillos en una mazmorra de O Castro... prefiero desaparecer antes de haberme convertido en la clase de vigués que iría a semejante cosa.

No dudo que el proyecto de megacentro comercial generará empleo y riqueza. Y, aunque lo dudase, estoy dispuesto a admitir pulpo como animal de compañía. Veo tanto entusiasmo, que mejor me callo. Y leo que no afectará al comercio vigués, cuyas ventas han caído un 23 por ciento en el último año, según datos del INE.

Pero, por lo que dicen sus portavoces, generará 3.000 puestos de trabajo y será un «elemento singular con atracción suprarregional». La «repanocha», hablando en plata. A mí lo que me aterra son las noticias sobre su diseño.

El arquitecto del proyecto habla de un «lago central», un «balcón con vistas por encima de la autopista» y «calles al aire libre».

De los tres elementos, «calles al aire libre» reconozco que es lo que menos me llama la atención. Este tipo de calles ya las he visto yo en Vigo e incluso en otras ciudades. Lo que me impone más respeto es El lago de los bisnes, para estrenar el anglicismo, relativo a negocios, recién admitido por la Real Academia. Admito que estos recintos comerciales tienen su público. Pero a mí me horrorizan.

Y que el proyecto sea hermano de «Puerto Venecia», en Aragón, aumenta mi temor. Por no hablar de que Cabral es muy bonito, pero su nombre suena a «cabra» aquí y en Albacete. Tiempo habrá de ver evolucionar el diseño. Pero, tal como lo cuentan, yo no me veo en Cabral en una góndola por el Lago de los Bisnes.

eduardorolland@hotmail.com