La flota del tesoro

Arribó al puerto coruñés en enero del año 1661


La Gazeta de Madrid, publicó el 1 de noviembre de 1661 la noticia: «Avisan de la Coruña, que el viernes 26 de septiembre, entró en aquel puerto la Armada de la Guarda de la Carrera de las Indias, a cargo del general don Pablo Fernández de Contreras, y las flotas de Tierra Firme y de Nueva España, en número de 34 baxeles, en que viene registrada la plata y las mercaderías».

Cien años antes, el 10 de julio de 1561, una real cédula del rey Felipe II ordenaba que todo el trafico comercial entre la Península y las Indias españolas debía realizarse mediante el sistema de flotas anuales, con el objetivo de asegurar un trafico regular y seguro frente a los ataques enemigos. El convoy debía reunirse en los puertos de Sevilla y Cádiz y estaría formado por una real armada de galeones, con la misión de escolta y guarda, y dos flotas de mercantes artillados: la flota de Nueva España, destinada al puerto de Veracruz en México, y la flota de Tierra Firme, con destino final en la costa de Panamá, primero en el puerto de Nombre de Dios y después de 1595 en Portobelo.

Las flotas seguían siempre la misma derrota. Las naves arrumbaban hacia las Canarias, donde hacían aguada, y desde allí, aprovechando los vientos alisios, se dirigían hacia el Caribe. Tras treinta o más días de navegación recalaban sobre la isla Dominica, donde se separaban hacia los distintos puertos españoles del Caribe. Sobre marzo-abril, iniciaban el lento regreso, reuniéndose todas las naves en La Habana. Desde aquí se navegaba hacia el noroeste, atravesando las peligrosas Bahamas y Bermudas, para después virar cogiendo los vientos del oeste que llevaban a las Azores. Después, preparada la artillería para un posible combate, se ponía rumbo hacia el cabo de San Vicente y el golfo de Cádiz, donde solían esperar corsarios y armadas enemigas.

Desvío a otros puertos

A veces, los temporales, los ataques o bloqueos enemigos hacían que las naves se desviasen y recalasen en otros puertos. Eso fue lo que aconteció en 1661; en una época de enfrentamientos con Portugal, Inglaterra y Francia, la flota de Indias acabó, en un viaje accidentado en el que perdió seis navíos, en la bahía coruñesa. En ella venían las mercancías o frutos que se traían de América y el tesoro formado por miles de monedas de plata propiedad del rey o de particulares.

La Gazeta informó sobre el valor de lo que había llegado a A Coruña: por cuenta del rey venían un cajón de perlas y 3.244.460 pesos, y de particulares, 6.466.690 pesos (moneda de plata o real de a ocho); seguramente las cantidades serían mayores debido al contrabando y a que, a partir de ese año, no era obligatorio el registro de la plata de particulares. La plata fue desembarcada en A Coruña y llevada por tierra hacia la corte y Sevilla. La flota permaneció en la bahía hasta el 13 noviembre, partiendo para Cádiz con el resto de las mercancías.

El viaje fue tan accidentado que se perdieron seis navíos por el camino

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