El concurso de acreedores parece la única salida a la actual situación del establecimiento
07 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.A medida que transcurre el tiempo y que se va sabiendo más del Gran Hotel y de las condiciones de la venta, aumentan las especulaciones sobre cómo se ha podido llegar a esta situación y sobre cómo se va a salir de ella. A la vista de la evolución de los últimos años, desde el cambio de titularidad, todo parece indicar que la empresa está abocada a un concurso de acreedores y a la liquidación. En caso de que no lo solicite su actual propietario, Ángel de Cabo, a través de su apoderado, podría instarlo cualquier acreedor, incluidos los trabajadores. Estos están presentando demandas de extinción de contratos por salarios adeudados. Son muchas las preguntas que se han generado en torno a uno de los negocios puesto en marcha en su día por los principales empresarios de la provincia y que finalmente quedó en manos de la familia leonesa Martínez Núñez, que explotó el complejo hotelero hasta el otoño de 2011.
La operación
¿Se puede vender un hotel por un euro?
Sí. El cambio de titularidad en este caso se materializó con una venta de las acciones de la familia leonesa a Ángel De Cabo y el precio de la operación lo ponen las partes. No hay nada delictivo en ello, en todo caso podría suponer un problema fiscal. Este tipo de operaciones se registran ante notario y quedan inscritas en el libro de la sociedad. El fedatario público tiene obligación de enviar las escrituras a la Xunta para liquidar el impuesto de sucesiones, que se pagaría en el lugar en el que tenga su domicilio fiscal el comprador. En este caso el ingreso no sería en Galicia. En Lugo existe un precedente, la venta de Novafrigsa en la etapa en la que era dueño un empresario francés, que huyó de Lugo y le dejó el matadero de Lamablanca a uno de los directivos, al que se lo vendió por una cantidad ridícula.
las acciones
¿Podía vender Martínez Núñez sin contar con los socios?
Él era el accionista mayoritario. Tenía más del 95% de las participaciones de la sociedad del hotel. Habría que comprobar en los estatutos si contempla el derecho de tanteo de cualquier accionista. Parece ser que en el caso de Proalsa no está contemplado este derecho por lo que la familia leonesa podía vender libremente sus acciones. De lo que no estaba exenta era de la presentación de las cuentas en el registro, algo que no hizo y por lo que algún socio minoritario, como Jesús Lence, está dispuesto a exigir responsabilidades en el juzgado si al examinar la contabilidad que tiene previsto solicitar en su momento, constatara alguna irregularidad.
eludir responsabilidades
¿Cuál es el objetivo de la operación?
Según los expertos, es la operación típica de ocultación de responsabilidades. Esta maniobra podría estar encaminada a librar a la familia Martínez Núñez de su responsabilidad en la cadena de hoteles y dejarla en manos del comprador, De Cabo, con la finalidad de desguazar, vender y, posiblemente repartirse las ganancias. Está por ver y eso es lo que investiga el juez, que supuso la operación para cada una de las partes y cuáles fueron las maniobras previas de cada una de ellas encaminadas, probablemente a la descapitalización de la sociedad. La clave para saber la situación del Gran Hotel son las declaraciones registrales de sus empresas Seralsa y Proalsa de los últimos años. En el caso de Proalsa, no las presentaron desde el año 2010. La última junta fue en mayo del 2011 y todavía estaban los hijos de Martínez Núñez al frente del negocio y no había aterrizado Ángel de Cabo. Lo haría muy poco tiempo después, lo que hace sospechar a los socios minoritarios que ya estaba cerrada la operación entre ambas partes. El apoderado del nuevo dueño dijo en su día que el objetivo era relanzar el hotel y reconoció que necesitaba reformas, que no se hicieron.
las cuentas
¿Cuál es la situación del Gran Hotel?
La desconocen hasta los propios socios de Proalsa, que pertenecen al grupo de lucenses que aportó capital para poner en marcha el establecimiento. Estos no tuvieron acceso a las cuentas desde el 2010. En ese año el balance no presentaba una situación especialmente sospechosa de lo que se avecinaba. Desde entonces la ingeniería financiera pudo hacer maravillas para enmascarar rastros y dificultar la labor de una justicia que se caracteriza por su funcionamiento lento. Un traspaso de una cuenta a otra y sucesivas operaciones es posible desde un ordenador, también hay margen para cambiar de una empresa a otra, sin embargo obtener autorización para una comisión rogatoria puede llevar meses, con lo que es más fácil que se pierdan las pistas y que el botín se encuentre ya a buen recaudo. En algunos círculos se habla de la existencia de créditos hipotecarios por el doble del valor del hotel.
el futuro
¿Qué puede pasar a partir de ahora?
La hipótesis más probable, a juzgar por los precedentes, es el concurso de acreedores. Llevaría a que el Gran Hotel pasara a estar regido por el administrador nombrado por el juzgado, lo que le permitiría seguir funcionando, al suspenderse los pagos a los acreedores. La duda está en si será el apoderado de De Cabo, Semper, el que entregó las cartas de despido recientemente a los trabajadores el que dé el paso, en nombre del empresario que está en prisión o si será alguno de los acreedores, en un concurso necesario. Lo podría presentar cualquier acreedor, incluidos los trabajadores alegando deudas salariales. La empresa podría entrar en liquidación, salir a subasta y venderse al mejor postor.
otros casos
¿Es nueva esta situación?
No. El mismo modus operandi parece que se utilizó con otras importantes empresas en las que también estuvo por medio Ángel de Cabo, que está catalogado como un experto en descuartizar sociedades y venderlas a testaferros. Uno de los casos más sonados es el de Marsans, que ha llevado al empresario a prisión. También hay ejemplos en empresas de Ruiz Mateos. En el caso del Gran Hotel, fuentes consultadas señalaron que aparentemente se trata de una maniobra burda.
análisis una operación orquestada