El castillo de la artesanía viva

FIRMAS

MARCOS RODRÍGUEZ

Las tejedoras del lino y las palilleiras mantienen activa la fortificación de los Moscoso de Altamira

26 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Los imponentes muros de cantería del castillo de Vimianzo, que pertenecen en su mayoría a los siglos XIV y XV aunque se conservan partes del XIII, ya no encierran a ningún arzobispo, como ocurrió con Alonso de Fonseca II en vísperas de la revuelta irmandiña, ni son el reflejo del dominio que ejercían los Moscoso de Altamira sobre Laxe, Camariñas, Muxía, Zas y el propio Vimianzo. Sin embargo, guardan un activo tesoro artesanal, que anima las visitas, mantiene viva la fortaleza y convierte este bien patrimonial en uno de los mejor conservados de toda Galicia y un punto de referencia de la Costa da Morte.

Hacia la Semana Santa se pueden escuchar en el patio cesteros, carpinteros e incluso alfareros y canteros, pero en estos días de invierno, al cruzar el foso y adentrarse en la fortificación, entre los sonidos ambientales destaca el traqueteo del telar accionado por Carmen Riveiro, la presidenta de la asociación Amigos do Liño, que ha hecho de la recuperación de este arte un empeño personal, capaz de derribar cualquier traba incluso en momentos como este en el que la falta de ayudas compromete la actividad.

Riveiro adora cada paja de lino, por todo lo que se puede extraer de ella, y no se cansa de explicar las múltiples propiedades de este agradecido vegetal de uso milenario. «Con isto cada día facemos máis cousas, algunhas que a xente nin se imaxina como o papel, que sae do interior dos tallos», relata Carmen mientras muestra una colección con centenares de artículos, que van desde champús y otros cosméticos hasta harinas alimentarias, pasando por todo tipo de tejidos entre los que destaca un espectacular vestido de novia que preside la entrada a una sala de exposición utilizada también como taller. Ahora lo que más triunfa son los «equipos eucarísticos» que la gente regala a los sacerdotes, pero entre los productos que realizan los Amigos do Liño dominan los detalles para bebés y sobresalen creaciones muy vistosas como las pajaritas que, según cuenta Carmen, acaban de estrenar los integrantes de la coral Xan Mella de Baio.

Justo enfrente de este microuniverso del lino, el sonido lo pone el repiqueteo casi musical de los bolillos manejados a toda velocidad por las palilleiras de As Nemanquiñas, una activa asociación con medio centenar de afiliadas, y que a veces tiene a más de una docena de ellas elaborando encaje de manera simultánea en el propio castillo.

Al frente siempre está alguna de las directivas. En esta ocasión le tocó a Silvia Martínez, que se muestra «agradecida» por disponer de un enclave tan singular para su actividad. «Non podiamos ter un sitio mellor que este, porque a xente vén, coñécenos e incluso os rapaces dos colexios, cando lles explicamos cómo facemos as cousas, aprenden a valorar un produto que se o tivésemos que cobrar polo traballo que dá, non venderiamos nin un peza», cuenta Silvia, que defiende su presencia en el castillo como «unha maneira de darlle vida».

EN Vimianzo UN martes DE 17.00 a 18.00 horas