Los concellos se vieron desbordados para hacer frente a los gamberros
15 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Los gamberros se cebaron con Barbanza y fueron muchos los titulares que informaban de sus fechorías. La Voz publicaba, hace exactamente dos décadas, que los actos vandálicos obligaban a poner vigilancia en el parque de A Cachada, en Boiro. En los primeros días en los que se incrementó el control en la zona, fue identificado un joven que estaba zarandeando una farola. «Al principio, los gamberros se dedicaban a dañar alguna papelera o señal, pero los desperfectos fueron aumentando», se explicó en la información. Pasaron los años, pero este parque siguió siendo el blanco de los gamberros. Pintadas y destrozos fueron sucediéndose en el tiempo, por más que se trataba de poner coto a estos actos.
Con todo, este recinto boirense no fue el único escogido por los vándalos para dejar su huella. Los concellos de la comarca se veían impotentes para frenar sus acciones. «Solo los destrozos de mobiliario urbano cuestan una media de cinco euros por habitante», se anunció en una noticia que data de marzo de este mismo año.
Por nombrar algunos casos, recientemente hubo que lamentar daños en las puertas y el auditorio de Rianxo, farolas descabezadas en el paseo pobrense de O Areal y un cristal roto en el acceso a los pantalanes de Muros.
Casa da Xuventude
Uno de los incidentes más graves que se recuerdan se produjo en la Casa da Xuventude de Ribeira, cuando unos jóvenes provocaron un incendio que causó graves daños en las instalaciones. Este edificio ha sido el blanco de los gamberros en innumerables ocasiones. Pedradas y pintadas eran habituales en el inmueble.