Aventura y ciencia en el paso de Drake

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade REDACCIÓN / LA VOZ

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Un navegante gallego participa en un proyecto educativo del País Vasco

06 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El paso de Drake, que separa el cabo de Hornos de la Antártida y el Atlántico del Pacífico, sigue siendo hoy el más duro escollo para los navegantes. Tormentas, fuertes vientos, icebergs... Rumbo a esa aventura se dirige el velero del proyecto vasco Pakea Bizkaia con un gallego a bordo, Álvaro Mozos. «El paso de Drake es un tren continuo de borrascas, así que, para atravesarlo, hay que coger la cola de una, meterse entre esa y la siguiente y aguantar casi cuatro días de navegación en lo más inhóspito del mar», explica este pontevedrés de 33 años.

Álvaro forma parte de un proyecto educativo con la Antártida como destino y la observación de ballenas, pingüinos o elefantes marinos como primer objetivo. La iniciativa colabora además con cuatro investigaciones científicas; una de ellas, la búsqueda de fitoplancton.

La expedición tiene el respaldo de la Universidad del País Vasco y se traducirá al final en un documental para ilustrar a los jóvenes estudiantes sobre la diversidad biológica de la península antártica, narrarles la aventura a bordo y advertirles del deterioro de los océanos.

 Los navegantes salieron ayer de Bahía Blanca, al sur de Argentina, y en 37 horas tenían previsto llegar a Puerto Madryn. En unas semanas estarán en la Antártida, donde visitarán una base científica. «Hemos zarpado con viento norte de diez nudos y eso nos ayudará a avanzar hacia el sur», explica Álvaro, licenciado en Navegación y Transporte Marítimo.

Su tarea en la misión es de ayuda a la navegación... «y un poco de todo, como hacer chapuzas e incluso cocinar», resalta antes de avanzar con sentido del humor un dato significativo: «Me han dicho que en el estrecho de Magallanes hay buenas centollas. A ver si puedo coger al menos un par de ellas y prepararlas. Espero que estén tan buenas como las nuestras».

El navegante pontevedrés reside actualmente en el País Vasco, donde trabaja en una patrullera de Aduanas, «pero creo que no tardaré en volver a Galicia. La morriña tira mucho y tengo allí a mi familia».

A la pasión de su padre por la vela debe Álvaro su vocación. No olvida su «primera gran navegación», con solo cuatro años, «hasta las Cíes, que entonces eran islas desiertas. ¡Qué sensación tan intensa para un niño!».

Su pericia al timón en las rías gallegas fue el pasaporte para su aventura actual. Unai Basurko, el capitán, probó a 80 candidatos el pasado verano en las regatas Rías Baixas y Rías Altas, y al final se quedó con 16.

Para hacer frente con todas las garantías al paso de Drake se ha optado por un velero del tipo Challenge 67 Class, de 20,4 metros de eslora. «Es un barco magnífico que se utiliza para navegar alrededor del mundo pero en sentido contrario; es decir, sin viento dominante a favor, por lo que la embarcación es más fuerte de lo normal».

La expedición está dividida en tres fases, con cambios de tripulación en todas ellas. Álvaro Mozos embarcó en la segunda, con salida desde Bahía Blanca y llegada a Ushuaia, previo paso por la península antártica.

«Llevamos a bordo una bióloga argentina -ilustra el navegante-, que es la que se encargará de identificar las especies que nos encontremos». A partir de los relatos de los tripulantes, en el documental se abordarán cuestiones como la sostenibilidad y los comportamientos en pro del medio ambiente.

Además, se rendirá homenaje a los grandes tripulantes españoles que cruzaron el cabo de Hornos, como Elcano.