Vilaboa usa los recursos de la naturaleza para regenerar las salinas
04 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La arena vuelve poco a poco a depositarse en el lecho marino de las salinas de Paredes, uno de los espacios naturales de la ría de Vigo. El retroceso del fango que durante décadas ha asfixiado este entorno no es casual. Es el resultado de un proyecto ambiental que lleva 18 meses en marcha, en colaboración con el Concello de Vilaboa. Se trata de una iniciativa a la que todavía le queda un año y medio antes de completar su ambicioso objetivo: recuperar un ecosistema marino viable en las salinas. Y en esta guerra contra la contaminación, el proyecto ha echado mano de una clase de bacterias que ayudan a solidificar el barro y permiten la regeneración del suelo, facilitando la acumulación de arena y la vida vegetal y animal.
Uno de los promotores de este proyecto, el ingeniero forestal Andrés Reboreda, explicó que el fango que enloda esta zona del fondo de la ría de Vigo «no es natural», sino que procede de la actividad humana. En el caso de la estructura de Paredes, enfatiza que «se trata de una salina y no debería haber fango ahí, sino arena o tierra». La acumulación del lodo impide la vida animal y vegetal en este entorno, al privarlo del oxígeno y empobrecer su suelo. «Este fango hace desaparecer el oxígeno del interior de las salinas y almejas, cangrejos y berberechos que viven en fangos normales, aquí no pueden hacerlo».
Bolas impregnadas
El «ejército» de bacterias que combate los fangos de Paredes desembarcó, por así decirlo, en abril del año pasado cuando unas doscientas personas echaron en el recinto miles de bolas de arcilla impregnadas con estos seres microscópicos.
Estas bolas de arcilla fueron bañadas en una disolución donde había abundantes bacterias de ácidos lácticos y fototróficas -Rhodopsedomonas palustris-, además de fermentos de la clase Saccharomyces cerevisae. Estas bacterias son microorganismos eficientes, que a lo largo de su ciclo vital, producen una serie de sustancias que permiten mejorar las características físicas y bioquímicas de los lodos de las salinas.
Al ganar en una mejor condición ambiental, también se retoman las condiciones para el regreso de la biodiversidad.
Las bacterias que consumen los lodos de las salinas desde hace año y medio tienen, entre otras cosas, efectos antioxidantes que facilitan la descomposición orgánica y aumentan el contenido del humus.
Andrés Reboreda explicó que el plan ambiental continúa en marcha y que se hacen observaciones periódicas sobre la evolución de la marisma. Está previsto que para la próxima primavera se aplique una segunda fase que refuerce el trabajo ya desarrollado.