Jesús A. Núñez: «Uno de los grandes peligros es tomarnos a broma a Trump, porque él tiene un plan claro»
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El experto explica qué hay detrás del presidente de Estados Unidos y su política exterior: «Vive convencido de que es un enviado divino para liderar Estados Unidos y el mundo»
05 may 2026 . Actualizado a las 14:18 h.A ojos del mundo, las decisiones y los comentarios de Donald Trump no dejan de sorprendernos. Pero Jesús A. Núñez (Ferrol, 1957), experto en relaciones y seguridad internacional, ayuda a entender el modo de proceder del líder norteamericano. «El único límite que tiene es su propia moralidad», indica el codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria y vocal del comité español de la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio).
—Lleva ya tres atentados en dos años...
—Suponiendo que son atentados, porque también acaba generando dudas. Con Trump no hay que descartar nada y todo hay que contemplarlo con pinzas, incluyendo también que sea un montaje para sacar adelante la construcción de la sala baile en la Casa Blanca. Todo puede ser...
—¿Es el presidente de Estados Unidos que más conflictos ha creado?
—En el mundo hay al menos 59 conflictos violentos activos, sería exagerado asignárselos a él, ni siquiera la mayoría. Además, trata de presentarse como el gran pacificador, pero la realidad es que no ha solucionado ningún conflicto de los que se apunta e incluso ha promovido o ha agravado otros.
—¿Detrás de los conflictos que genera siempre hay intereses particulares?
—En todo análisis de Trump en política exterior, el negocio está muy presente. Y él se encarga de subrayarlo continuamente: «Ganamos mucho dinero con esto y con esto otro». No es una variable secundaria, sino la principal. Utilizar información privilegiada para obtener beneficios económicos, jugando con anuncios de que sube o baja el precio del petróleo, viajar al golfo Pérsico para recaudar fondos y abrir oportunidades de negocio con las monarquías del golfo... forzar el incremento del gasto militar de la OTAN para, a continuación, dejar claro que Estados Unidos es el principal suministrador de los aliados europeos. Más allá de las cuestiones geopolíticas y geoeconómicas, hay otras variables muy personales.
—En Europa sería inaudito que esto sucediera con tanto descaro.
—Lo que lo hace particular es que sea tan abiertamente. Es difícil, a veces, encontrar al Trump político. En cambio, el Trump empresario siempre está presente. Y ahora mismo tiene una situación excepcional al controlar las dos cámaras del Congreso y el Tribunal Supremo. Eso le permite un margen de maniobra que, prácticamente, no tiene ningún otro gobernante en un país democrático.
—Cuando presentó su proyecto turístico en Gaza, la gente se lo tomó a cachondeo...
—Uno de los grandes peligros que tenemos desde el principio es tomar a broma a Donald Trump, como si fuera un personaje excéntrico o teatral, pero él tiene un plan claro. Otra cosa es que consiga llevarlo adelante. Por un lado, obtener beneficio y hacer negocio. Esta variante personal, junto con un narcisismo extraordinario, le hace sentirse el amo del mundo. Pero también tiene otras variables irracionales, que busca que Estados Unidos vuelva a consolidarse como líder mundial. Y para eso está utilizando diferentes instrumentos. Uno de ellos fueron los aranceles, intentando convertir a Estados Unidos en una economía productiva y manufacturera. En otros casos, ha utilizado la financiación para apoyar a sus principales aliados. Lo vimos con Milei en Argentina y con Orbán en Hungría. Y en tercer lugar, ha utilizado la fuerza cuando lo ha considerado necesario, como en Venezuela o Irán.
—Se cree con el derecho de asaltar otros países.
—Él ha dicho claramente que el único límite en su comportamiento es su moralidad. No el derecho internacional ni los derechos humanos. Estrictamente, su moralidad. Es un individuo iluminado que vive en una realidad paralela, convencido de que es poco menos que un enviado divino para liderar Estados Unidos y el mundo.
—Más de una vez lo hemos visto rodeado de líderes espirituales, ¿hay un fanatismo religioso detrás de esto?
—En Estados Unidos las apelaciones a la religión salen constantemente en boca de representantes políticos, tanto republicanos como demócratas. Lo hemos visto a lo largo de décadas. En el caso de Trump, uno de sus principales apoyos es el mundo evangélico. Y trata de cuidar mucho esa clave, aunque ahora se ha equivocado al enfrentarse al papa. Le puede restar apoyos dentro de MAGA (Make America Great Again). Pero está claro que ha apostado por mostrar públicamente la importancia del elemento religioso en su forma de entender la presidencia y por eso se rodea de individuos, que no están ahí por sus cualificaciones, sino por su lealtad al líder.
—Dentro de MAGA ya han surgido voces muy críticas con él.
—Sí, por errores que está cometiendo. El principal de ellos es la agresión contra Irán. Prometió a sus simpatizantes que no se iba a meter en una guerra en la que no estuviera en juego los intereses vitales de Estados Unidos y, en ese sentido, Irán no es una amenaza. Esto ha sido visto negativamente por buena parte del movimiento MAGA. Y ha provocado incluso dimisiones de algunos cargos de la Administración. También le puede pasar factura en las elecciones de noviembre. De ahí que lo veamos desesperado por salir del pozo que él mismo se ha metido de la mano de Netanyahu. Porque si los precios de la gasolina y la inflación siguen subiendo, tendrán un resultado negativo para sus intereses.
—¿Cómo se resolverá lo de Irán?
—Todo pasa por sentarse a negociar. Otra cosa es lo que pueda deparar esa negociación, porque tanto Estados Unidos como Irán están jugando con un discurso y unas acciones que pueden descontrolarse y alejar la posibilidad de llegar a algún acuerdo.
—Groenlandia ha pasado a un segundo plano, ¿pero la amenaza sigue ahí?
—Estamos escuchando cosas que nos parecen increíbles entre aliados de la OTAN como EE.UU. y Dinamarca, como la adquisición de un territorio por la fuerza. Esto quebranta la norma más básica del derecho internacional. Pero más allá de eso, es muy improbable que EE.UU. llegue a utilizar la fuerza para controlar Groenlandia. Manejará otros instrumentos, intentando convencer a la población local de que es más beneficioso para ellos depender de Washington que de Copenhague. Pero eso será a medio y largo plazo, porque ahora mismo esa población no quiere formar parte de EE.UU. En cualquier caso, el planteamiento que hace Trump a un aliado de la OTAN es algo inédito e inaceptable. Es un reflejo más del personaje.
—Todo esto en menos de año y medio.
—Va a cumplir 80 años y tiene conciencia de que está ante su última oportunidad de configurar Estados Unidos y el mundo a su manera. No tiene ningún freno dentro de casa, por el dominio de las dos cámaras y del Tribunal Supremo, y está rodeado de individuos que no le plantean ninguna objeción a sus deseos. Todo esto le da una sensación de margen de maniobra ilimitado. Y si a esto se le añade su absoluta incoherencia y contradicciones que lo llevan a cambiar de rumbo de un día para otro, pues vemos una multiplicación de declaraciones y de acciones a un ritmo vertiginoso.
—España no se libra de sus ataques.
—No se libra nadie que no comulgue al 100 % con lo que plantea. Y la crítica a España, se ha ampliado al Reino Unido, a Italia y a otros Gobiernos de la UE. Pero hoy por hoy, las bases de Rota y Morón son fundamentales para que Estados Unidos pueda proyectar su poder hacia Oriente Medio. Es a Washington al que más le interesa contar con esas base, porque si no, saldría perdiendo de una forma clara en su pretensión de seguir siendo el líder mundial. Pero también va a utilizar las herramientas que tiene para complicar las relaciones con cualquiera de sus teóricos aliados, y España es uno de ellos. Debería haber una mayor oposición de las democracias europeas a esa política estadounidense.
—Ha llegado a decir que nos quiere fuera de la OTAN, ¿puede llegar a concretarse?
—No. Es tan simple como recordar que el Tratado de la Organización del Atlántico Norte no contempla ninguna posibilidad de que alguien pueda expulsar a otro país de la organización. Tendría que ser el propio Gobierno español el que tomara la decisión de salirse.
—Y Putin campa a sus anchas.
—En la guerra contra Irán, Putin se está beneficiando, aunque solo sea por la menor atención a las barbaridades que está haciendo todos los días en Ucrania. Y porque Estados Unidos le está permitiendo vender petróleo y gas a precio de mercado, cuando antes solo lo podía hacer en cantidades limitadas y a un precio que no superaba los 30 dólares. Ahora lo puede vender a 100 dólares y esto le facilita la financiación en la guerra con Ucrania.
—Trump se vio legitimado para entrar en Venezuela y detener a Maduro, pero mantiene en el poder a su número dos.
—Ha dicho abiertamente que no busca la democracia en Venezuela ni la defensa de los derechos humanos de los venezolanos, sino directamente el negocio. Es el país que tiene las mayores reservas mundiales de petróleo y quiere asegurarse de que nadie pueda inmiscuirse desde el exterior, es decir, China y Rusia. Da igual si lo que está ocurriendo en Venezuela no es un cambio de régimen y si no va a haber elecciones, porque ese no es el objetivo. Él está contento con la situación en Venezuela.
—En Cuba deja a la población sin electricidad...
—Está buscando el colapso del régimen desde dentro, generando unas condiciones que hagan insostenible la vida para la población. Y así presionar para que acepten las condiciones que quiere Washington.
—Después de este análisis, ¿cómo definirías a Trump?
—Nos guste o no, ha ganado unas elecciones por segunda vez después de haber asaltado el Capitolio. Los estadounidenses han vuelto a elegir a un individuo que destaca por su narcisismo desenfrenado y por su voluntad de imponer su dictado. Si todo eso se hace desde la primera potencia del planeta, pues ese narcisismo puede desarrollarse a una escala planetaria. Pero lo que sorprende es que no haya nadie en condiciones de hacerle frente, ni siquiera la Unión Europea. Sobre todo, tras definir a la UE como un «instrumento creado para joder a Estados Unidos». Por lo tanto, tenemos que entender que viene a por nosotros. Quiere destruir la Unión Europea y para ello se apoya en la extrema derecha. No deberíamos dedicar demasiado tiempo a analizar cómo es, sino qué hacemos para neutralizar el peligro que representa. Porque es una amenaza clara.