En el edificio de la Agencia Tributaria, donde los trabajadores hablan de temperatura «asfixiante», había ayer más de 20 ventanas abiertas
24 nov 2012 . Actualizado a las 07:04 h.Por la fachada posterior del edificio de la Agencia Tributaria, podría parecer que estamos en pleno de agosto. Lo cierto es que, a 21 de noviembre el termómetro descendió a los 13 grados, y en la calle la sensación térmica era de frío, mucho frío. Sin embargo, a las doce de la mañana más de 20 ventanas del edificio público permanecían abiertas a pesar de que dentro los radiadores estaban funcionando. Una paradoja, viniendo del Ministerio de Hacienda, uno de los que más ajustes y recortes ha impuesto a los ciudadanos. De hecho, el personal de este organismo público sale a la calle un jueves sí otro también para protestar contra los recortes, entre los que se incluye su paga extra de Navidad.
Ese mismo personal confirmó ayer que la situación que se vive en el interior «es asfixiante». «Dentro es horrible, independientemente de que estemos en noviembre o diciembre, no se puede encender la calefacción sin tener en cuenta la temperatura», explica Fernando Varea, presidente de la junta de personal.
Al parecer, el edificio cuenta con un sistema de calefacción central, y todos los radiadores se pueden encender o apagar individualmente. «Pero basta que tu lo quieras apagar, para los que tienes al lado no. Así es que todos los días ves a gente en manga corta, porque no se aguanta. De hecho, yo mismo estoy en mangas de camisa». Para los empleados de Hacienda la situación no les coge por sorpresa.
No es la primera vez que elevan las quejas a los jefes sobre las altas temperaturas que se registran en el interior, que obligan, como ayer, a abrir las ventanas, suponiendo un gran gasto de energía. «Es un despilfarro. Pero lo peor es que los gastos los tenemos que pagar entre todos», apunta Varea, uno de los portavoces.
Por otra parte, el personal de la Agencia Tributaria ha puesto en marcha una campaña de recogida de alimentos no perecederos y material de primera necesidad, que donará a la Cocina Económica el próximo 19 de diciembre. Aquellas personas que lo deseen pueden dejar sus aportaciones en el propio edificio.