Que lo arreglen los druidas

Camilo franco SANTIAGO / LA VOZ

FIRMAS

SANDRA ALONSO

Leo Bassi, que actúa mañana en Teo, propuso otros usos para el Gaiás

17 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Comenzó explicando la crisis y terminó plantando un carballo. Por el medio, Leo Bassi guió una excursión que desde el centro de Santiago viajaba hacia esa «parodia» de la Compostela antigua que es la Cidade da Cultura tal como fue concebida por Peter Einsenman. Leo Bassi actuará mañana en Teo, no Auditorio da Ramallosa, a partir das 21.00.

Con la gente sentada en el Bassibus, el viaje de ida fue dedicado a la contextualización. Algo funciona mal en el márketing del Gaiás cuando, de cerca de 50 personas que viajaban, nueve aseguraban no conocer el complejo. Comenzó contraatacando: «No es cierto que los puestos de trabajo que ofrecen las obras sean una razón para mantenerlas, porque esos puestos se mantienen a cuenta de recortar en puestos de trabajo de sanidad o educación».

Otro de los argumentos a desmontar, según el bufón, es que el proyecto del Gaiás fue ideado en tiempos de bonanza y ahora se ven las cosas de otra manera. Para Bassi son precisamente «los proyectos como este los que nos han traído a la crisis».

El autobús llega al Gaiás y tiene problemas para aparcar porque las dársenas que se han dejado para autobuses son un poco pequeñas. Bassi apostilla: «Pero todo el resto es muy grande».

El complejo del monte comenzó a cerrarse bajo la niebla del mediodía y mientras la lluvia lo batía con algo de parsimonia la comitiva de Bassi avanzaba calculando precios, escuchando historias sobre el color de las piedras y sobre lo mal que llevarán haber llegado desde Brasil para soportar la humedad que cala en el monte Gaiás.

El bufón, que tiró más a lo mitinero que a lo humorístico, pasó a mayores en la sala en la que se explica el proyecto porque las explicaciones de Eisenman no le cuadran: «¿Para qué quiso hacer unos edificios que recordaran a Santiago si Santiago está tan cerca y es mucho mejor?». La cartesiana idea de las líneas que cruzan todo el complejo todavía le pareció menos razonable, «hay que tirarse desde 30 kilómetros de altura para poder apreciarlo y ya se sabe que eso lo hace todo el mundo todos los días».

Como en la Cidade da Cultura todo está por hacer, Bassi decidió inaugurarla de nuevo imitando a Benedicto XVI con una placa que rezaba: Mausoleo Manuel Fraga. Atrocidade da Cultura. En el interior de la biblioteca se habló de las preferentes y se dieron explicaciones sobre cómo se fueron legalizando productos bancarios. Todo con cierto recogimiento para no molestar a quien estaba trabajando o estudiando entre las estanterías medio vacías de la curvilínea instalación.

De vuelta, bajo la lluvia del monte, plantó un carballo, subió al bus y volvió a recordar que bajo tanto cemento se ha construido una autopista para unir los edificios y que no sabe el uso que tendrá. Pero Bassi quiso ser práctico y hacer propuestas para los gigantescos huecos de la obra. Aseguró que el mejor destino para el complejo era «hacer una catedral para los druidas y tendrían sitio para sus despachos y todo».

en directo leo bassi en la cidade da cultura