Bajan la demanda y los precios de alquiler de pisos en verano

ANA F. CUBA VIVEIRO / LA VOZ

FIRMAS

XAIME RAMALLAL

La zona de A Rapadoira, en Foz, es la más solicitada y la más cara

01 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La demanda de alquiler de pisos para el verano se ha reducido hasta un 50% en algunas poblaciones de la costa. A las agencias inmobiliarias y a los particulares les cuesta cada vez más colocar casas y apartamentos, a pesar de la rebaja de los precios, que apenas se aprecia en alguna de las zonas más solicitadas durante el periodo estival, como es el entorno de la playa de A Rapadoira, en Foz. Las reservas se demoran, a la espera de encontrar una oportunidad de última hora, y aumenta el regateo para conseguir condiciones económicas más ventajosas.

El impacto de la crisis, patente desde hace un par de años, se ha agudizado. Sin embargo, algunas de las firmas consultadas, que operan en los municipios de Viveiro, Foz, Barreiros o Ribadeo, reconocen la escasa oferta disponible ya para el mes de agosto. La mayor demanda se concentra entre la segunda quincena de julio y la primera de agosto, cuando el coste es mayor. Los precios varían mucho en función del mes y las semanas, el municipio, la distancia de la playa o el tamaño y el estado del inmueble. Las cifras más elevadas corresponden a urbanizaciones privadas de reciente construcción, con piscina y otros servicios comunitarios, próximas a la línea de costa. En el otro extremo se sitúan los pisos o casas más antiguos, alejados del mar (aunque se trate de unos pocos kilómetros).

El tipo de inmueble más solicitado es el apartamento de dos habitaciones. En este caso, los precios oscilan entre los 350 euros por quincena, en algún caso de O Vicedo o Barreiros, y los 1.400 del área de A Rapadoira, en Foz. Dentro de esos márgenes la oferta resulta interminable. En los portales dedicados al alquiler de viviendas en internet abundan los anuncios de particulares en toda la costa mariñana. Hay propietarios que eluden fijar un precio, dispuestos a negociar, y otros advierten de que el alquiler ya ha sido rebajado. En algunos figuran cantidades simbólicas (un piso o una casa por 50 o 60 euros al mes), que puedan servir de gancho para atraer a un potencial inquilino.

Ya casi nadie se acuerda de los años de mayor bonanza, 2005 y 2006, cuando los veraneantes arrendaban un piso por un mes a una media de 1.800 o 2.000 euros, «e máis que houbera», reconoce el responsable de una inmobiliaria de Viveiro. No obstante, «segue habendo clientes fixos, xente que deixa reservado ano tras ano e incluso deixan cousas no trasteiro», aseguran de otra agencia de Foz. Y tampoco faltan llamadas, corroboran en Burela, pero, a diferencia de lo que ocurría en las épocas más pujantes, «todos buscan prezo». Las procedencias no han variado. Madrileños, castellanoleoneses, vascos y asturianos acaparan la demanda, junto a gallegos del interior. Sí han cambiado el tipo de familia y el poder adquisitivo y, por tanto, las necesidades. Pese a todo, A Mariña conserva un importante tirón como destino turístico.