La mina de oro saca a relucir un intenso debate en Corcoesto

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO / LA VOZ

FIRMAS

La visita a explotaciones recuperadas en Asturias convenció a los cabaneses

08 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La fiebre del oro ha empezado a hacer mella en la pacífica parroquia de Corcoesto. Hay vecinos partidarios de la mina, otros que la ven como un mal menor y con reservas y un tercer grupo que se opone que a que se horaden los montes cabaneses.

Los más entusiastas de los proyectos de Mineira de Corcoesto, una filial de la canadiense Edgewater, son la inmensa mayoría de los cabaneses que aceptaron la invitación de la compañía para visitar dos explotaciones a cielo abierto recuperadas en Asturias. Una es de oro y sigue en funcionamiento. La otra es carbón y sobre ella se crían ahora kiwis y manzanas.

José Manuel Moscoso es el marido de la peluquera de Corcoesto. Él se dedica al revestimiento de fachadas y señala, con algo de sorna, que el oro puede hacer que las cosas mejoren en la parroquia. No estaba nada convencido de las propuestas de Edgewater cuando cogió el autobús con destino al Valle-Boinás. Volvió convencido de que la mina podía ser buena para la parroquia. Reconoce que las cosas que vio allí «son moi diferentes das que eu contaba», explica que habló con los vecinos y que vio «vacas e cabalos pastando coma si nada». El ganado era una de sus preocupaciones porque sabe que los animales tienen un sexto sentido para reconocer si el entorno natural es el adecuado.

Asistió a las reuniones convocadas por Edgewater, pero también escuchó a los que eran contrarios a remover la tierra en Cabana y se fue a Asturias con todas las dudas del mundo. Volvió casi entusiasta porque pudo ver «como saía de limpa a auga».

Huesos

Tampoco lo tenía claro Jesús Varela, de Cures. Había oído de todo, pero lo que acabó por enfadarlo fue saber que a su madre le había dicho que moverían el cementerio y que los huesos de su abuelo andarían de cualquier manera. A la mujer también le metieron en la cabeza que los niños nacerían mal y otros males apocalípticos. Entonces decidió ver por su cuenta lo que había pasado en otros lugares.

Cree que en la parroquia más que miedo lo que había era desconocimiento y que gran parte de la falta de información se ha disipado con el viaje. También él trabaja en la construcción y no le va mal. También le preocupa el ganado y recuerda que en la parroquia hay cuatro explotaciones, que tampoco funcionan demasiado bien. Los dos socios de una de ellas han dejado a sus esposas al frente. Uno de ellos se ha ido a trabajar a la mina y el otro, a Unemsa, en Coristanco.

Los puestos de trabajo que se crearán son un enorme anzuelo para una zona en la que apenas hay salidas laborales. Fernando Souto, más conocido por Meli, es uno de los que está en contra de la mina y uno de los promotores de la plataforma. Una de las razones que esgrime para su postura, al margen de la medio ambiental, es que los empleos serán en su mayor parte muy especializados, por lo que muy poca gente de la parroquia tendrán acceso a ellos.

Algo de eso sospecha Jesús Varela, aunque él mismo no lo sepa. Señala que en la aldea de Valle-Boinás donde había 400 vecinos hay ahora 1.400 y una explotación funcionando. A pesar de eso, los lugareños están encantados y la zona no parece degradada, «non hai fume nin nada».

Las diferencias de opiniones, que se acentuaron con el viaje, acabaron por hacerse evidentes el domingo, cuando la plataforma que se opone a la mina se quedó sin las llaves del local social, que gestiona la asociación de vecinos. A Lareira tienen nada menos que 266 asociados y los jóvenes que quieren que Corcoesto siga virgen querían aprovechar la organización para poder informar a los vecinos. La directiva se resiste.

Fernando Souto asegura que a partir de este momento pedirán todo por escrito, incluidas las llaves la antigua vivienda del maestro de Corcoesto. Todos los domingos, a las 11.00 horas, darán a los que quieran escucharles otra visión de lo que supone tener una mina de oro al lado de casa. Quieren traer a un economista que hable de las verdaderas consecuencias de la explotación, poner vídeos, hacer otros actos y contar con el apoyo de los afectados.

De momento, una de sus prioridades es conseguir el proyecto estratégico que la Xunta de Galicia sacó a exposición pública el día 2 de mayo y que podrá ser consultado durante 30 días hábiles. Están convencidos de que harán alegaciones, pero quieren tener el documento en formato digital e informar de cada punto a los vecinos. Intentaron conseguirlo en el Concello, pero sin éxito.