Dos cubanos se bautizan, comulgan, se confirman y se casan a la vez en Oleiros
02 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Ana María y Ragnar Enrique se casaron el domingo por la iglesia como era su deseo desde hace mucho tiempo. Pero este fue el cuarto sacramento que recibieron en la misma misa, porque antes fueron bautizados, confirmados y comulgaron por primera vez. Todo en una hora. «Somos cubanos descendientes de gallegos y nuestras familias son católicas, pero por las circunstancias que concurren en Cuba no fuimos bautizados cuando éramos pequeños y por lo tanto tampoco recibimos el resto de los sacramentos», explica al lado de la pila bautismal Ana María Socarrás Estrada, médica de 37 años. Su marido, Ragnar Enrique Frómeta Gallo, tiene 40 y trabaja como mecánico. La pareja asistió a la ceremonia múltiple, celebrada en la iglesia de Santa Cruz, en Oleiros (A Coruña), acompañada por varios familiares y por sus dos hijas, de 8 años y 7 meses, ambas bautizadas antes que sus padres.
Casos de tres sacramentos
«Cuando un adulto decide recibir el sacramento del bautismo lo habitual es que en la misma ceremonia se confirme y haga la primera comunión. En nuestra parroquia se dan varios casos cada año, tanto de gente proveniente de otros países como de españoles a los que sus padres no bautizaron por sus creencias personales o por dejarles esa libertad. Lo que se sale de lo normal es que también se casen, como hizo esta pareja», puntualiza el párroco, José Carlos Alonso.
«Estoy muy contenta porque es algo que deseábamos desde hace mucho tiempo. Siempre tuvimos ganas de dar este paso, pero lo fuimos dejando, dejando... El cura nos ayudó mucho porque nos facilitó todas las cosas», destaca la novia recién bautizada. Antes de recibir la avalancha de sacramentos tuvieron que pasar por un año de preparación. «Los domingos después de la misa teníamos charla con el sacerdote para hablar del bautismo y de la comunión y un día acudimos al cursillo prematrimonial», recuerda Ana María.
Los fieles que el domingo llenaron el imponente templo de Santa Cruz, diseñado por el arquitecto Miguel Fisac, asistieron con expectación al original acontecimiento. Cuando se terminó la misa, el fotógrafo contratado por los novios les hizo las fotos del bautismo, la primera comunión, la confirmación y la boda, que en estos tiempos de crisis se puede imponer como fórmula de ahorro. «Nosotros no lo hicimos por ahorrar gastos, sino que coincidió así», dice Ana María sonriente.
Primera comunión de su hija
Después de la ceremonia religiosa se fueron a su casa, donde celebraron una pequeña fiesta con la familia y los amigos más cercanos. Mientras tanto, Amelia, su hija de 8 años, ya empezó con la catequesis porque pronto recibirá la primera comunión, unos meses después que sus padres.
«Siempre tuvimos ganas de dar este paso, pero lo fuimos dejando, dejando...»
«Nosotros no lo hicimos por ahorrar gastos, sino que coincidió así»