El astillero trabaja con la hipótesis de una quita de entre el 80 y el 85 %
19 abr 2012 . Actualizado a las 07:10 h.Ni Xunta ni acreedores parecen dispuestos a realizar un acto de fe que, según dicen, es lo que les está pidiendo la dirección de Barreras para sacar adelante el plan de viabilidad. Fuentes próximas a la negociación aseguran que tanto el ejecutivo como las empresas auxiliares quieren garantías. El primero estaría dispuesto a respaldar el plan si los accionistas ponen sobre la mesa 20 millones de euros, en tanto los segundos demandan información concreta sobre esa posible «contratación inmediata de buques» de la que José García Costas y su equipo les hablaron el lunes, así como sobre la incorporación de nuevos socios, situación del proceso concursal, plazos y, claro, garantías de que cobrarán el porcentaje de la deuda que se acuerde en un plazo no superior a tres o cuatro años.
Fuentes vinculadas al proceso negociador afirman que la dirección del astillero trabaja ya con la hipótesis de situar la quita de la deuda entre el 80 y el 85%. La propuesta inicial, rechazada de plano por los acreedores, fue el 95%. Lo que más les molestó no fue tanto que apenas fueran a recuperar un cinco por ciento de su dinero, sino que se fijara un plazo de quince años para hacerlo.
En la maratoniana reunión del lunes pasado, en la que los acreedores hicieron un receso de más de una hora para hablar entre ellos por entender que no estaban recibiendo una información clara sobre el futuro de la factoría, la dirección explicó que había sacado a seis o siete trabajadores del expediente de regulación de empleo en el que está inmersa la práctica totalidad de la plantilla para realizar labores comerciales. La idea es que cuando el astillero salga del concurso de acreedores, escenario por el que todos apuestan, pueda recuperar la actividad cuantos antes. «Queremos estar preparados para el día después, por eso nos estamos anticipando», dijo García Costas el lunes.
Otra de las cuestiones que están sobre la mesa es el posible cambio de deuda por acciones, sobre el que sigue sin establecerse un criterio definitivo. «Si hay una continuidad en el proyecto, lo que implica una inyección de capital, se podría aceptar ese canje, aunque no es nuestra prioridad», afirmó uno de los acreedores.
Las partes volverán a reunirse la próxima semana en un intento de acercar posturas de forma definitiva.