La Justicia reconoce que un furtivo amenazó a un vigilante, pero lo cree normal
19 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Le va en el sueldo. Esa es la conclusión que se extrae de un fallo emitido por el juez de paz del municipio coruñés de Rianxo a cuenta de una denuncia por amenazas presentada por un vigilante de la cofradía rianxeira contra un supuesto mariscador furtivo. La Justicia considera probado que este último amenazó al primero, pero indica que este tipo de situaciones «deben ser habituales y frecuentes en el ejercicio de su profesión».
El juez de paz considera probado que, en la madrugada del 22 de mayo del 2011, el vigilante, José Agrafojo, y un compañero estaban haciendo labores de vigilancia en una playa y que, al detectar a unos furtivos, los intentaron identificar. Pero, al negarse estos, tuvieron que llamar a la Policía Local, que llevó a cabo dicha tarea. Mientras se estaba en esa labor, el denunciado le espetó a Agrafojo: «Como me llegue alguna denuncia te vas a enterar, te vas a enterar bien» y «vas a saber lo que es bueno».
El titular del juzgado de paz dice que estas expresiones son reprobables y «deberían evitarse», pero alega que se produjeron en un momento de tensión y acaloramiento, al verse sorprendido el denunciado por los guardapescas y percatarse de que le podía caer una multa.
Además, el juez también señala que, al interrogarle en el auto del juicio, no notó que el denunciado tenga un temor específico, sino que se limitó a señalar que con los furtivos «siempre se tiene miedo». De lo que el titular del juzgado deduce que este tipo de situaciones son normales y corrientes en una profesión como esta. Incluso dice que el vigilante no debía de tener mucho miedo en el cuerpo cuando tardó unos días en denunciar los hechos.
Absolución
Con estos mimbres, parece lógico que acabe absolviendo al furtivo de una falta de amenazas. Esta circunstancia enerva tanto al patrón mayor rianxeiro como al vigilante afectado. «O que nos faltaba, aturar os insultos», decían por una misma boca. El perjudicado indicaba también que le pidió al abogado que recurra el fallo, ya que no considera lógico que tenga que soportar que le amenacen, aunque sea de boquilla. Vamos, como si fuese un árbitro de fútbol. Pero sin potestad de sacar tarjeta y quitar del campo al furtivo.
crónica el polémico fallo de un juez de paz de rianxo