La Xunta subraya que el color es natural tras las precipitaciones
19 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Las aguas del río Eume bajaban ayer turbias y con un fuerte color marrón, que se dejaba notar aún más en los saltos de agua que salpican el cauce. La coloración del río, que se dejó notar tras las fuertes precipitaciones caídas estos días tras semanas de sequía, encendió algunas alarmas, pero en principio no hay nada que temer.
Fuentes de la Consellería de Medio Ambiente subrayaron que no se han detectado cambios importantes o peligrosos en el río que, insistieron, está bajo continua vigilancia por técnicos de ese departamento.
Similar a otros ríos gallegos
La turbidez es similar a la detectada en otros ríos gallegos durante estos días y está provocada por las lluvias, explicaron desde la Xunta, pero por el momento no se han producido arrastres importantes de tierra hacia el río, ni la coloración está relacionada con el incendio que calcinó unas 750 hectáreas de las Fragas hace solo unas semanas.
El tono marrón de las aguas apenas se aprecia en la desembocadura del Eume, pero aumenta a medida que se remonta el cauce del río y es muy visible desde los puentes situados antes del desvío hacia el monasterio de Caaveiro. Más allá de ese punto, donde las llamas alcanzaron la misma orilla, la coloración es similar y no parece que haya más cenizas en el agua.
Si se recoge agua con ayuda de una botella es fácil observar partículas en suspensión, pero apenas es posible distinguir cenizas o materiales quemados.
La Administración gallega subrayó que las tareas para proteger el río de posibles arrastres de tierra continúan pese a las lluvias y que el río está bajo una vigilancia especial y continua para evitar cualquier percance.
La presencia de los técnicos es apreciable. En un simple paseo por las Fragas es fácil encontrarse a cuadrillas extendiendo paja en las zonas quemadas o a los forestales en sus vehículos recorriendo las márgenes del río.
Varios pescadores que acuden con regularidad al Eume consultados por La Voz coincidieron con las explicaciones del Ejecutivo gallego de que la turbidez se debe a las lluvias y no está vinculada directamente al incendio.
El arrastre de materiales quemados es una posibilidad temida por la cofradía de pescadores de Pontedeume, que faena en la desembocadura del río y da trabajo a más de 30 personas. Esos elementos podrían dañar los bancos marisqueros al causar la eutrofización del agua por exceso de nutrientes.
En directo Fuertes precipitaciones en las Fragas
Medio Ambiente insiste en que el río está siendo vigilado de forma continuada