Si gana millones: administre y no derroche

Algunos lucenses agraciados despilfarraron el dinero que les tocó en suerte


lugo / la voz

Ganar un puñado de millones en un juego de azar no es sinónimo de tener la vida resulta. Lo saben bien algunos lucenses tocados por la varita de la fortuna que no supieron, o no quisieron, administrar el montón de dinero que les llegó en suerte. Uno de los casos más significativos es el de Ángel Legaspi, un vecino de Crecente, en A Pastoriza, que en el año 1980 consiguió más de 208 millones de las antiguas pesetas gracias a una quiniela de 14 aciertos.

Solo en intereses, el premio llegó a reportarle más de 3 millones al año. Sin embargo, treinta años después ya no figura entre los lucenses más ricos. Coches caros, regalos a «amigos» que aparecieron tras el premio, la noche y el alterne fueron algunos de sus lastres. Junto con la quiniela, la lotería nacional, la ONCE o la Euromillones han dejado un rosario de millonarios en la provincia. Sobresale el lucense que en noviembre del 2010 se llevó más de nueve millones de euros con el cuponazo de la ONCE. Había comprado los boletos en un quiosco de la calle Quiroga.

Una joven, 2,94 millones

Recientemente, en febrero de este año, el barrio lucense de Lamas de Prado se llenó de premiados silenciosos, después de que la administración número 10 repartiese más de 6,5 millones en el primer premio de la lotería nacional. El más importante, agraciado con el premio especial, y que recibió 2,94 millones, fue a parar a una joven. En septiembre del 2009, otro lucense resultó agraciado algo más de medio millón de euros en el sorteo del Euromillones. El Gordo de Navidad cayó en Lugo en 1974, 1976 y 1988.

crónica lotería nacional, once o quiniela han dejado un rosario de millonarios en la provincia

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