«La UE siempre es presentada como la mala de la película»

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA / LA VOZ

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«No es fácil que los políticos asuman el nuevo escenario de las ayudas»

15 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Celso Cancela Outeda es el director del Seminario sobre Cooperación Territorial Transfronteriza que se celebró este fin de semana en Cambados. Acudió de la Universidad de Vigo, donde ejerce como coordinador del grado en Dirección y Gestión Pública, para analizar junto a otros expertos cómo abordar el nuevo escenario que se plantea para optar a ayudas europeas.

-Esto de la cooperación transfronteriza nos queda muy lejos al común de los mortales y, sin embargo, nos afecta de forma muy directa. Por ejemplo, el salón José Peña donde se celebró el seminario se ha hecho con fondos europeos y la gente no repara en ello...

-Lleva algo de razón, aunque hay que decir que es obligatorio hacerlo figurar en el cartel de obra. Pero dejando a un lado esta parte, efectivamente, como la Unión Europa no actúa en el territorio, no es ella la que ejecuta esta obra y la gente cree que la hace el Concello. La ciudadanía tiende a percibir como la administración más cercana el Concello, la Diputación y la Xunta, aunque solo sean brazos ejecutores de diseños más amplios. Esto no tiene remedio, si es que hubiera que remediarlo. Esto a la UE no le beneficia, siempre es presentada como la mala de la película, mientras que los concellos quedan como los buenos, son los que al final cortan la cinta. Hay un debate sobre si la UE debe actuar sobre el territorio. Aquí, hemos optado por el modelo de administración indirecta, es decir nos servimos de la administración nacional, la local o incluso entidades privadas.

-Y menos mal porque ¿no se plantearían nuevas duplicidades a efectos administrativos?

-Hay dos modelos. Uno de inspiración americana, que tiende a duplicar o a triplicar. Allí la administración federal interviene y actúa en el territorio, y los 50 estados tienen sus respectivas administraciones. Duplicar todo, esa es la lógica del federalismo. El modelo de la UE es otro, de inspiración germánica, donde se decide en común en cuestiones de defensa, control de fronteras, vías de comunicación..., y en otros se deja a la administración de los estados federados. Cuando Fraga propuso en 1993 las fórmulas de administración única, respondía a esta lógica. Con todo, hay que decir que la UE sí actúa directamente en algunos ámbitos, como el de la competencia, y que el manido estereotipo de que Bruselas es un antro de burócratas, no es cierto. Los datos de funcionarios son muy reducidos. Por 500 millones de personas hay cuarenta y tantos mil trabajadores públicos.

-¿Con qué modelo se queda?

-Para la situación europea me quedo con la fórmula germánica porque hasta ahora nos ha ido funcionando y porque no excluye que en determinados ámbitos, la UE pueda actuar de manera directa.

-Hablemos del futuro. En el 2020 Galicia dejará de ser objetivo 1, esto es, dejará de recibir dinero de Europa para carreteras y otras infraestructuras físicas. Usted decía el otro día que esto, más que como una amenaza, había que afrontarlo como una oportunidad. ¿Sabremos estar a la altura?

-Esto va a implicar que tendremos que, permítame la metáfora, reprogramar nuestro sistema operativo. No podemos seguir pensando que nos van a dar fondos e invertir en lo que hicimos hasta ahora. Ahora tenemos que esforzarnos para presentar proyectos con un contenido más innovador, lo cual implica definir los ámbitos, bien sea desde el sector agrario, el mar... La Universidad de Vigo, por ejemplo, está embarcada en el proyecto del Campus do Mar, potenciando la investigación e innovación y su aplicación en la esfera económica. No es fácil que lo comprendan y asuman los políticos, ni que la Administración tenga personal formado y capacitado para actuar en este nuevo escenario.

-¿Hasta ahora ha habido pocas ideas y mucho cemento?

-Yo tengo una visión positiva de la cooperación transfronteriza y creo que sí hemos aprovechado muchas cosas. Justamente, la labor de los políticos es ir cambiando esa mentalidad.

-Y mientras tanto Galicia queda salpicada de edificios pagados por Europa vacíos de contenido.

-A veces no hemos sido conscientes de que las infraestructuras físicas hay que mantenerlas. Claro que se han hecho cosas que no responden a la finalidad para la que fueron concebidas. Hay que pensar en reconducir esa situación y extraer una enseñanza en positivo de ello. Tampoco somos los únicos a los que le pasa esto.

-¿Qué me dice de esos municipios rurales, con una media de edad de más de 70 años, en los que se han hecho pabellones y piscinas por aquello de no perder la subvención de Europa?

-Esa lógica funcionó. Desde el pequeño municipio el objetivo es lograr inversión porque eso da actividad económica. Pero, en ese caso que usted comenta, esa inversión también puede verse como un incentivo para la fijación de población joven en un interior que está despoblado.

-¿Hay recursos pero falta planificación?, ¿no tendría que fiscalizar la UE el destino de los fondos que reparte?

-Pero eso es cosa nuestra, no de la Unión Europa. Los deberes debíamos empezar por hacerlos en casa.

Celso Cancela director del seminario sobre Cooperación que se celebró en cambados

«El estereotipo de que Bruselas es un antro de burócratas no es cierto»

«Ahora tenemos que esforzarnos para presentar proyectos más innovadores»