Un vecino sobrevive a la crisis desde hace quince meses en un vehículo parcado en el paseo de Baiona
06 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Juan E. vive en el paseo de la Ladeira de Baiona, en primera línea de la Foz del Miñor. Una autocaravana es su hogar desde hace quince meses. La crisis le puso en la calle en enero del año pasado. Tenía unos ahorros, buscaba cambiar de vida, gastar poco y encontró una solución. «Un día dije, me voy a comprar una autocaravana y he hecho bien, porque ya llevo más de un año y tengo techo y comida y eso es un lujo», afirma. Mientras el común de los mortales se hipoteca de por vida para comprarse una casa, el hogar rodante de este vigués le costó 3.700 euros que pagó a tocateja. Además como su Mercedes ya tiene 31 años se libra de pagar el impuesto de circulación y el seguro le sale por 195 euros al año. Juan conjuga en primera persona todos los días el verbo economizar. Pero no por ello se priva de algunas pequeñas satisfacciones, como su hora diaria de sauna, la ducha de la mañana y también la de la tarde. A pesar de eso, se jacta de pagar menos agua que cualquier abonado de su entorno. Su secreto son los 16 euros que abona al mes como socio de la piscina pública de A Ramallosa, donde acude para ponerse en forma en el gimnasio, asearse y relacionarse con muchos usuarios. Cobra una ayuda social de poco más de 300 euros al mes y con su manera de vivir aún le da para tener Internet en su portátil e ir ahorrando un poco. Como tiene muchas horas libres, se está preparando para acceder a la universidad. Además se está sacando el título de patrón de embarcaciones de recreo. «Si algún día la vida me sonríe, me gustaría vivir en un barco», reconoce. Pero en absoluto se queja de donde está. Enfrente de su residencia ambulante se encuentra el cámping Baiona Playa, donde le querían cobrar 2.500 euros al año por estar aparcado. Mejor en la calle, que es gratis, pensó. La policía ya le echó de varios sitios, pero en el lugar donde se encuentra ahora le dejan en paz. «No genero basura, no me meto con nadie, no me drogo, no fumo, no bebo, no molesto a nadie», dice. Muchas personas ya le conocen y le saludan cuando pasan cerca de su furgoneta aparcada junto al paseo, En el hornillo de su autocaravana cocina la compra que hace en el Carrefour de Sabarís. «A veces digo que voy a comer fuera, entonces saco la silla de la playa y como aquí, fíjate dónde vivo, supersano, doy mis paseos por la playa, soy amigo de los perros y hablo con las personas», afirma.