Solo dos barcos mantienen el pabellón español en el puerto de Marín
01 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Es la crónica de una muerte anunciada. En menos de cuatro años, la flota marinense que faena en el Gran Sol prácticamente ha desaparecido, abanderándose en otros países para asegurar una cuota de pesca y la supervivencia económica y laboral de sus buques. Estos barcos mantienen una relación más o menos estrecha con su puerto original, pero ya nada se parece a lo que había en las radas marinenses tan solo una década atrás.
El censo de la flota operativa, facilitado por la Xunta, revela que en Marín estaban matriculadas hasta tiempos muy recientes una media de diez unidades pesqueras, de pabellón español, que trabajaban en ese caladero y que recalaban en estos muelles como su base. Esa circunstancia difícilmente volverá a darse en el futuro. Al menos a corto y medio plazo parece un regreso inviable.
La razón se encuentra en la escasez de cuotas para los barcos de bandera española en el caladero del Gran Sol, uno de los más tradicionales de los pesqueros gallegos. Los armadores se han visto obligados a abanderar sus buques en otros países como Gran Bretaña, Francia, Irlanda e incluso Portugal, donde las cuotas son mayores y así pueden garantizar la continuidad de sus empresas. Las descargas las realizan en muchos casos en los puertos de los países donde ahora operan y el pescado llega a la Península en camiones para ser vendido en la lonja de Vigo, que concentra las ventas del Gran Sol desde hace una década.
Lucha por la supervivencia
El cambio de pabellón ha supuesto la pérdida de los tributos, que pasan a ser del país a donde ahora pertenecen, modificaciones en la composición de las tripulaciones y descensos en los avituallamientos, que se hacían en la comarca y que ahora se limitan muchas veces a las épocas de descanso y vedas.
Otra consecuencia es que debilita el peso de la flota española en el conjunto de la Unión Europea, aunque fuentes del sector se defienden argumentando que el abanderamiento fuera de España es la única opción que les queda para poder salir adelante, si no quieren desguazar sus barcos o pararlos por falta de cuota.
Los nuevos pabellones no tienen apenas incidencia en la actividad de la lonja marinense. Ha pasado más de una década desde que todo el Gran Sol se pasó masivamente al Berbés.
A efectos de la nacionalidad de los barcos, el 2010 marcó el punto de inflexión y en un año se perdieron tres solo en Marín. En el 2011 ya solo quedaban cinco con bandera española y en la actualidad únicamente dos pesqueros con base en Marín -el Punta Escariña y el Playa de Lagos- siguen ondeando bandera nacional. El futuro sigue siendo incierto incluso para este residuo testimonial de una de las flotas emblemáticas.
Marín no se ha quedado solo. Entre desguaces y abanderamientos foráneos, el puerto de Vigo también ha perdido numerosos pesqueros con pabellón español. El pico más alto de su flota local lo alcanzaron los vigueses en el 2006, con 38 unidades. Para el 2009 quedaban 33, en el 2012 solo 25 y en el ejercicio en curso son 21, contando con dos de Ribeira y A Coruña que venden en la lonja olívica.
En el norte han resistido mejor. Apenas ha habido cambios en Celeiro, 31 barcos en el 2011, y Burela, con 21.
El cambio de banderas no se nota en la lonja porque este sector vende en Vigo
Los armadores abanderan sus pesqueros en Gran Bretaña
o Francia