Hacia Londres vía Australia

Paulo Alonso Lois
paulo alonso lois REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

Iván Raña abre el año con la vista en los Juegos y las lecciones de sus tres experiencias olímpicas anteriores

23 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Con una mochila cargada de experiencias olímpicas, Iván Raña abre mañana sábado la temporada en busca de sus cuartos Juegos. El ordense debuta en la Copa del Mundo de Mooloolaba, para probarse, y espera rendir ya en la primera cita del Campeonato del Mundo, el 14 abril en Sídney. De otras experiencias aprendió a no precipitarse, a no buscar ritmo demasiado pronto, pero asegura que ha realizado la pretemporada de mayor volumen de entrenamientos de su vida. «Le eché muchas horas, más que ninguna otra vez. A partir de la segunda o tercera carrera espero que se note», explica.

Raña tiene encarrilado el billete olímpico, que espera asegurar en la primera parte del año. El parón este invierno fue mínimo. «Me mantuve activo. Otras veces durante dos o tres semanas paro del todo. En esta ocasión salía a correr, o jugaba al pádel o al fútbol. No es bueno cortar en seco. Luego al arrancar tampoco quise meter caña de pronto. A veces lo hacemos antes de lo normal y pueden llegar lesiones o molestias», explica el ordense, que sigue asesorándose con César Varela.

«Me echa un cable, y le pregunto cosas. Pero intento olvidarme de lo que oigo en carreras y por ahí. Pero cada persona es un mundo, y cada uno necesita algo específico. La carga depende de tu cabeza, de tener ganas de seis o siete horas de entrenamiento al día. Eso no te lo da un entrenador. Sale de ti. Este año quise buscar un límite más, el mío, de forzar más la máquina, y luego ir metiendo ritmo. Por ahora va bien», explica Raña a sus 32 años.

«Llevo 14 semanas de entrenamientos encima, con una media de 30 horas de entrenamiento aeróbico, más gimnasio. Otros años solía hacer 20 o 18. Estoy motivado porque veo que puedo estar a buen nivel por cómo estoy trabajando», comenta tras embarcarse rumbo a las antípodas junto al triatleta de larga distancia Alejandro Santamaría. «Tienes que llegar con ganas de competir, aunque no estés tan en forma», concluye a partir de su experiencia en tres ciclos olímpicos.

sídney 2000

«Aprendí a sufrir»

«En el 2000 me pasé un mes y medio en Galicia corriendo en ciclismo aficionado, y aprendí a sufrir, a dejarme la vida. Luego preparé en seis semanas los Juegos Olímpicos, por lo que, en teoría, mi rendimiento como triatleta no sería tan bueno. En cambio, tenía la capacidad de darlo todo y las ganas de competir. Cuando hice natación y carrera llegué con muchas ganas. Con 21 años terminé quinto, que está bien», recuerda de su primera experiencia olímpica.

atenas 2004

«Pequé de no saber evadirme»

Como campeón europeo y mundial, Raña llegó a Atenas como candidato al podio. «Aprendí mucho. Entrené muy bien y muy fuerte. Me encontraba muy bien a pie, pero en lugar de desconectar antes de los Juegos, pensé que hasta el último día tenía que vigilar todo. Cuando llevas tantos meses así, necesitas descansar, tener un día libre. Pequé de no saber evadirme del estrés competitivo. Quizá pensé que un buen resultado me arreglaría la vida. Era la prueba más importante de mi carrera, no escatimé nada, metí caña y pudo ser un error. Estaba bien de forma. Si llego a relajarme, con esa fuerza no hubiese fallado», considera.

pekín 2008

«Estaba muy fuerte y relajado»

Sin la presión de su mejor momento, Iván Raña llegó a Pekín en progresión. «Se sumó que estaba muy fuerte y muy relajado, disfrutando a tope del triatlón. Corría para mí, sin estar saturado ni agobiado. Cuando veía que no podía hacer una entrevista o algo, no iba. Acudí relajado y con las cosas claras», indica como aprendizaje de China.

LONDRES 2012

«Aprendí a sufrir»

«Voy a entrenar un poquito más, rodearme de colegas positivos para entrenar. El ambiente es clave. Si me clasifico, estaré con gente de confianza y optimista. Porque eso se contagia, y te ayuda a dar más caña si estás de bajón. Ahora comparto experiencia en Australia con Santamaría, que no se queja ni aunque esté reventado», añade el ordense, que va a Londres vía Australia.