La desbandada general de jugadores coloca al club en una situación límite
15 mar 2012 . Actualizado a las 12:17 h.La suspensión del encuentro del pasado domingo entre el Sporting de Marín y el Gondomar de Primera Autonómica sacó a relucir la delicada situación que atraviesa el joven club marinense. El equipo que preside Segundo Bello Blanco se presentó en el partido con solo ocho futbolistas y el partido acabó siendo suspendido en el minuto 56 por la lesión de dos jugadores, cuando el marcador reflejaba un sorprendente 0-20 favorable a los visitantes.
El insólito resultado despertó el interés de propios y extraños por entender la realidad de un club que lleva toda la temporada en el filo de la navaja. El presidente aludió el domingo a un boicot de otros clubes al Sporting que, según su versión, está llevando a los jugadores a realizar «una especie de huelga con el único objetivo de que el equipo desaparezca de la competición y poder así quedar libres».
Sin embargo, la versión de la plantilla es bien distinta. El capitán del equipo, el portero José Luis Pérez Corredoira, es uno de los futbolistas que aguantó en las filas del equipo marinense después de que la mayor parte del plantel abandonase la disciplina del club conforme avanzaba la temporada. Pero la semana pasada, los jugadores que todavía continuaban en el equipo avisaron al entrenador de que no volverían a jugar.
«Todo empezó a mediados del año pasado. El presidente prometió sueldos y primas al inicio de temporada, pero según avanzaba la liga, dejó de pagar lo que había acordado», recuerda Corredoira. Pese a todo, el equipo consiguió el ascenso a Primera Autonómica, pero la situación no mejoró. Debido a los impagos, la plantilla no realizó pretemporada, aunque finalmente accedió a jugar la liga entre nuevas promesas del presidente. Pero, una vez más, las palabras se las llevó el viento, lo que llevó al entrenador, Óscar Farto, y a varios de los jugadores a abandonar el club durante el parón navideño.
«En las últimas semanas, al presidente ya le daba todo igual: fichaba a gente que no había jugado nunca al fútbol e íbamos a jugar y perdíamos por goleada todos los partidos», añade. Así las cosas, tras el encuentro de la semana pasada en Porriño, la escueta plantilla avisó al presidente y al entrenador de que ya no jugarían frente al Gondomar. Pero su sorpresa fue mayúscula cuando el domingo se acercaron al campo de San Pedro y descubrieron que el partido se estaba disputando, con solo un integrante del equipo y siete jugadores más que no conocían. «El presidente nos dijo que esto ya estaba arreglado, que no le hacíamos falta, pero que tuviésemos claro que no nos iba a dar la baja», señala.
Por otra parte, el actual técnico del Sporting de Marín, Serafín Neira, se lamenta de que la situación se haya enquistado de esta manera, aunque muestra su comprensión con las dos partes. «La plantilla tiene sus razones, pero el presidente alguna también, sobre todo porque ha sido el impulsor de este club. Creo que los jugadores deberían esperar a final de temporada, negociando incluso su carta de libertad por adelantado si lo estiman oportuno», propone.
El conflicto entre jugadores y presidente ha llevado, de momento, a la mayor goleada de la corta historia de un Sporting de Marín que podría estar viviendo sus últimos días.