«Lo mío, cuando cerraron mi empresa, fue un linchamiento y una ignominia»
FIRMAS
La marcha de Eladio Portela de la Cámara de Comercio en 1999, coincidió con la crisis y el cierre de su empresa de artes gráficas. Junto a la de empresario, la de político es otra de las grandes facetas de su vida. Fue concejal y vicepresidente de la Diputación con UCD, apostó después por Coalición Galega y en 1995 creó su propio proyecto político, Pontevedra Unida, con el que garantizó la estabilidad al gobierno municipal de Pedrosa.
-¿Cree que la empresa y la política son una buena mezcla?
-Para mí no lo fue, por lo menos en la última época. En España el mundo empresarial siempre se representa con el chistecito del puro y la chistera. El mundo anglosajón está lleno de empresarios en la política, pero aquí no se entiende y ahora es imposible. Pero la transición no se podría haber hecho sin una clase política heterogénea.
-¿El cierre de Gráficas Portelas fue uno de los momentos más difíciles de su vida??
- Lo fue por cómo me cerraron la empresa. Lo mío fue un linchamiento y la actitud ciudadana fue ignominiosa. Los silencios hacen mucho ruido. Y en aquel momento tuve muy claro que si alguien coge una cuerda y me cuelga de un árbol, nadie hubiera hecho nada por mí. Con los criterios que se aplicaron para cerrar mi empresa hoy habría dos millones más de parados.
-¿Faltó voluntad negociadora?
-Esa falta de voluntad vino de una paletada. ??Este tiene mucho dinero, hay que apretarlo que ya lo sacara??, decían. Y este no tenía mucho dinero, porque el dinero que tenía lo había metido todo en la empresa. En su momento Graficas Portela fue de las empresas de España con mayor capital social. No hubo voluntad de hacer un ERE por parte de nadie. La única persona que un poco intentó algo fue Suso Palmou.
-Pero siguió vinculado al mundo de la empresa.
-Seguí trabajando con una sociedad que se llama Novoxekulo, una asesoría publicitaria especializada en procesos electorales. Con esta empresa hicimos dos, hasta que en las pasadas elecciones el bipartito no contó conmigo y no porque mi empresa no supiera de elecciones.
-Antes ya le llamaban el rey de las papeletas.
-Era las papeletas y toda la logística electoral. Tuve contratos con el Ministerio del Interior y con todos los gobiernos de la Xunta y otras veces subcontratas.
- Ya lleva 13 años separado de la política ¿Llegó a añorarla?
-No, por varias razones. La primera, porque el precio que pagué fue muy alto. Jamás pasaría lo que pasó en mi empresa si no estuviera donde estaba. Yo estaba en el peor sitio y en el peor momento. Además de presidente de la Cámara, era primer teniente de alcalde en el Ayuntamiento y los dos concejales de PU teníamos la llave de la gobernabilidad con Juan Luis Pedrosa de alcalde. Ahora el bicho lo tengo controlado porque estoy en tertulias y leo mucho.
-¿Qué le llevó a crear Pontevedra Unida en 1995?
-Fue un capricho. Desde el punto de vista político, lo más bonito que hice en mi vida, y también el mayor error. En aquel momento había un voto de cabreo con el PP en parte injusto y en parte justo. Yo sabía que no ganaría las elecciones si no era con un cabeza de cartel fortísimo o con una candidatura independiente. Lo dije y no me hicieron ni puñetero caso. Y aquello vuelve a valer ahora. O un cabeza de cartel de mucho peso o una candidatura independiente, si no banquillo. De fútbol, ¡eh!.
-Usted fue pionero de los pactos locales.
-Siempre defendí la cultura de pactos. En Pontevedra me gustaría otro tipo de pacto, en el que el PP tuviera juego. Pero ya sabemos lo que hay: BNG-PSOE y PSOE-BNG.
-¿Por qué no ingresó en el PP?
-El PP nunca tuvo el menor interés. Ni yo tengo el menor interés en estar ahí. Solo una vez en el congreso local, cuando salió presidente Juan Luis Pedrosa nos ofreció a PU entrar en el PP.
-¿Qué problemas arrastra Pontevedra?
-El modelo urbano del BNG es francamente bueno y Miguel Lores está siendo un buen alcalde. Lo que falta es un nuevo PXOM, además de las comunicaciones y el problema eternamente latente de Ence-Elnosa.