La niña de Boiro que padece agenesia sacra ya se pone de pie y pronto le pondrán unas prótesis para caminar.
26 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Paula, la pequeña del municipio coruñés de Boiro que padece agenesia sacra, una dolencia que entre sus muchas complicaciones tiene la de afectar al desarrollo de sus extremidades inferiores, ya sabe lo que es mantener el equilibrio sobre sus dos piernas como cualquier niño de menos de dos años que comienza a andar. Pese a que los médicos alemanes que la tratan fijaron un plazo de tres meses antes de que la pequeña pudiera caminar, Paula es capaz incluso de ponerse de pie con los zapatos ortopédicos que lleva día y noche desde hace semanas a pesar de que tiene ambas piernas unidas por una barra metálica. Sin embargo, pronto podrá deshacerse, al menos durante unas horas, de ese artilugio y dar, por tanto, sus primeros pasos.
Ayer, Paula tenía cita con el médico. En principio, se trataba de una consulta rutinaria para revisar su evolución, pero la visita a la clínica germana en la que recibe tratamiento resultó prometedora. La compleja operación a la que fue sometida la niña, los yesos que tuvo en las piernas durante semanas y la rehabilitación han obrado lo que para sus padres es casi un milagro. No en vano, se fueron a Alemania en busca de una esperanza para su niña que no les dieron en España y ahora ven cómo su hija es capaz de ponerse de pie y en dos semanas podrá ya andar. Ese es el plazo que han fijado los médicos, no porque Paula no esté preparada para dar sus primeros pasos, sino porque es el tiempo que tardarán en llegar las nuevas prótesis de la pequeña.
Durante el día
Dentro de un par de semanas, la niña más famosa de Boiro podrá dejar a un lado, aunque solo durante el día, los zapatos ortopédicos que lleva ahora y que le impiden caminar, ya que están unidos con una barra metálica por una especie de fundas realizadas con cuero y silicona que después permitirán que use zapatos normales.
Sus padres, Santi Nieto y María Jesús Santos, no cabían en sí de alegría tras conocer la buena noticia, y su madre a duras penas podía contener la emoción: «Non sabes a ilusión que me fai poder mercarlle uns zapatos, case me dan ganas de ir hoxe mesmo».
En cuanto a la niña, dice María Jesús que está de lo más contenta y aprovecha cualquier oportunidad que se presente para hacer sus pinitos sobre dos piernas, una nueva perspectiva con la que se muestra encantada dado que, hasta ahora, y a sus diecisiete meses de edad, su única forma de desplazarse era gateando.
Pese a este enorme avance, a Paula todavía le queda por delante un largo camino para superar las secuelas de su enfermedad. Una vez que eche a andar, empezará una nueva fase del tratamiento -más compleja todavía- que afectará a su columna y consistirá en la colocación de implantes para reemplazar las vértebras que le faltan.
«Faime moitísima ilusión mercarlle uns zapatos»