Enredar en la sucesión

Antón Feito

FIRMAS

Noto tibios a los tuyos, presidente. No es que esperase una explosión de alegría y bombas de palenque. Tampoco esperaba (aunque la hipocresía de la política puede exhalar de todo) las más excelsas loas sobre Baltar. Pero, estimado presidente del PP de Galicia, discrepo de la frialdad que los tuyos (¡sí, sí, ya sé que los tuyos son todos!), tipo Rueda, tipo Rogelio o tipo Jiménez, muestran a la hora del adiós y de la bienvenida. Porque las obviedades que leo son puras obviedades. ¡Solo faltaría que se le negase a Baltar su categoría de trabajador infatigable cuando era capaz de estar el mismo día en tres entierros, tres almuerzos, cuatro mítines y no sé cuántas reuniones! Da la impresión que no os gusta la sucesión. Incluso me dicen que si estáis tanteando fuerzas entre los 14 diputados que tienen que votar al hijo para que ocupe el sillón del padre en la Diputación. ¡Qué inmenso error! ¿Por qué en lugar de estar enredando (¡cómo diría Baltar!) no le ponéis a su hijo una alfombra roja, contratáis a las majorettes y le lanzáis flores y guirnaldas en su entrada triunfal? ¿Por qué tenéis prisa? El hombre que siempre soñó con ser conselleiro se repliega voluntariamente a sus predios ourensanos para administrar la herencia paterna. Sabes que Ourense no es Lugo, provincia en la que las herencias no se dividen. Aquí conoces el minifundismo puro y duro que reparte las fincas hasta que somos propietarios de la nada. ¿No crees en eso de que los padres juntan y los hijos dilapidan? ¿No crees que Baltar es único e irrepetible? ¿No crees que el baltarismo pone el the end con su fundador? ¿Por qué no les dices a los tuyos que arrimen el hombro, que se acabaron las fricciones, que es menester construirle un puente de plata a Baltar Blanco y que dejen que el tiempo haga su labor? Te será más productivo para tu futuro en Ourense y en Santiago. Por que si enredas o dejas enredar, a lo mejor sales enredado.