«En la pista de Verxeles la gente lo pasaba de miedo bailando y se formaron muchas parejas»

Lucía Rey
lucía rey VIVEIRO / LA VOZ

ORTIGUEIRA

Paco Rouco, pinchadiscos de la desaparecida discoteca Verxeles, se reconvirtió en «ferreteiro» hace 32 años
Paco Rouco, pinchadiscos de la desaparecida discoteca Verxeles, se reconvirtió en «ferreteiro» hace 32 años Xaime Ramallal

Paco Rouco, que fue pinchadiscos de la mítica discoteca de Viveiro entre 1983 y 1990, recuerda que en la sala se concentraba gente entre As Pontes, Vilalba y Ortigueira

01 nov 2025 . Actualizado a las 00:47 h.

Dieciséis años tenía Paco Rouco Molares (Viveiro, 1967) la primera vez que subió a la cabina de la discoteca Verxeles, de Viveiro, para pinchar un disco. Corría el año 1983 y faltaban décadas para que términos como «disyóquey», «reguetón», «mainstream» o «Spotify» entrasen a formar parte del día a día de la música, pero viveirenses y visitantes ya disfrutaban al máximo escuchando a sus grupos y artistas favoritos. «Entonces la música era mejor que ahora y también se vivía mejor porque preocupaciones no había ninguna. ¡Ya dicen eso de que ‘juventud, divino tesoro’, y esos años fueron lo máximo», destaca Paco que, mano a mano con Laureano Míguez, el entonces propietario de Verxeles, fue el pinchadiscos oficial hasta 1990. Ahora es uno de los organizadores de la cena que el próximo 22 de noviembre (sábado) reunirá en el restaurante Louzao, en Area, por noveno año, a nostálgicos de una discoteca que fue un referente hasta su cierre, en el 2003, cuando se construyó el puente de la variante viveirense y el edificio fue derribado.

De La Guardia a Siniestro Total

«Todo Viveiro iba a Verxeles y venía gente de Ortigueira, As Pontes, Vilalba...», señala sobre una época que, sobre todo en sus inicios, coincidió con el auge de las movidas madrileña y viguesa. «Eran unos años en los que el porcentaje de música española que sonaba era importante», recuerda, y enumera formaciones como La Guardia, Radio Futura, Alaska... «Y en Galicia también había mucha variedad porque estaban Los Limones, Golpes Bajos, Siniestro Total, Los Resentidos...», cuenta. A nivel internacional, dice, sonaban mucho Modern Talking o Rick Astley.

Eran tiempos en los que los cedés todavía no habían aparecido y se pinchaban vinilos. «Se compraban muchos porque Laureano, el dueño, que había empezado a trabajar en esto en la discoteca de Las Sirenas, también pinchaba y le gustaba», indica.

«En la pista de baile de Verxeles la gente lo pasaba de miedo y se formaron muchas parejas», evoca, y bromea con la aceptación que tenía la labor que realizaba. «Viñan as pícaras á man!», sonríe con una mezcla de nostalgia y timidez, y lamenta que la gente de su generación y de varias posteriores, hasta bien entrados los noventa, «cuando la música todavía era aceptable», abunda, no tenga apenas opciones para salir a bailar. «El reguetón no nos gusta y no tenemos mucho adonde ir, aunque en La Conservera hicieron conciertos con música de los ochenta y los noventa y la gente estuvo muy bien. Incluso había chavales de veintipico que sabían las canciones», destaca. De ahí que las cenas de «Yo también fui a Verxeles» tengan tanta aceptación.

El Louzao acogerá el 22 de noviembre la cena que reunirá a nostálgicos de la discoteca Verxeles

El restaurante Louzao, de Area, acogerá el próximo 22 de noviembre, que es sábado, a las 22.00 horas la novena cena del grupo «Yo también fui a Verxeles», formado en Facebook. La reserva de entradas, que tienen un precio de 60 euros por persona, ya está abierta llamando al restaurante. «Prepárate para unha noite inesquecible chea de lembranzas, risas e baile. Con boa comida, boa música e o mellor ambiente da Mariña. Reviviremos os tempos dourados da mítica discoteca Verxeles. Coma antes, pero mellor!», destacan los organizadores de una cita en la que se pincharán temas de los años ochenta y noventa.

Destaca Paco Rouco, pinchadiscos entre 1983 y 1990, que en varias cenas han coincidido padres e hijos que disfrutaron de la discoteca en diferentes etapas. «Houbo varias xeracións que pasaron por Verxeles e que agora gozan xuntas da cea», apunta. Cuenta también que, en su época, iba pinchando un tema u otro en función de cómo veía al público en cada momento. «Canta máis xente, máis fácil é. Ves como está o ambiente e sabes o que o move. E aí entra a pillería do disyóquey, que ten como obxectivo xuntar xente na pista de baile», resume. 

Décima edición en el 2026

En el 2026 tendrá lugar el décimo aniversario de una cena que reúne anualmente a una media de entre 200 y 300 personas deseosas de recordar anécdotas y de bailar como bailaban entonces.