Cuando los posados en el molino de Xuvia eran las fotos más virales en toda la comarca de Ferrol

Patricia Hermida Torrente
P. Hermida NARÓN / LA VOZ

NEDA

Diferentes estampas ante el molino de Xuvia (Narón), cedidas por la familia Masafret, Enrique Vizoso, Ángel Luis Durán Eiroa y Pilar León; entre las décadas de los 40 y de los 70.
Diferentes estampas ante el molino de Xuvia (Narón), cedidas por la familia Masafret, Enrique Vizoso, Ángel Luis Durán Eiroa y Pilar León; entre las décadas de los 40 y de los 70. Archivo de Fernando Masafret

Días de fotocol en la antigua Real Fábrica de Monedas y en la molienda de Lestache, entre Narón y Neda, como recuerda Fernando Masafret

21 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Mucho antes de los mareantes tiempos del teléfono móvil, una foto se guardaba para siempre. Y todos los jóvenes de la ría peregrinaban a uno de los fotocoles más preciados: el rincón del río Xuvia al que se asoman el molino de Lestache y la fábrica textil. El cronista Fernando Masafret viaja hoy hasta «la falda occidental del mítico Monte de Ancos, en un ameno paraje llamado Xuvia (entre Narón y Neda), donde la ría lleva su mismo nombre y donde la mar se empequeñece hasta ser río, y el río se agiganta hasta convertirse en mar».

Allí se encuentran el molino de Xuvia y la antigua Real Fábrica de Monedas, «referencias importantísimas que marcaron la historia de esta población». Ambos espacios, según Masafret, acabaron convirtiéndose «en lugar de peregrinaje de los que querían hacer sus fotos con el fondo de ambos escenarios, como también los pinceles de los pintores los inmortalizaban». Y aquellas imágenes acababan viralizadas, sin necesidad de redes sociales.

De este modo, «hacían que el molino estuviera presente por todo el país, consiguiendo con ello que tanto el Muíño de Xuvia con su presa y la Fábrica de Xuvia con sus alamedas sean lo más retratado y pintado de toda la comarca». Así lo atestiguan las numerosas fotografías realizada en la época, como las que acompañan a este reportaje y que son de la familia Masafret, Enrique Vizoso, Ángel Luis Durán Eiroa y Pilar León (diferentes generaciones entre las décadas de los 40 y los 70».

Insiste Masafret en que «no son solo piedras y corrientes, ni monedas y telas, sino recuerdos pictóricos y fotográficos de muchas generaciones». En 1858 el molino era el más importante de España en capacidad de producción dentro de su clase; recibiendo trigo en barcos llegados del Báltico, América o Santander. Años después las instalaciones producirían papel, tejidos o láminas de cobre.

Y la fábrica del otro lado del río haría primero planchas de cobre en 1803 para recubrir barcos, monedas en 1809, fusiles de chispas, cajas y llaves; hasta salir a subasta en 1873 y ser adquirida por Francisco Barcón dedicándola al sector textil.