Malestar vecinal por los ataques de jabalíes en Neda y A Cabana

A.CUBA, B. COUCE FERROL. / LA VOZ

NEDA

césar toimil

Los daños en plantaciones, prados y jardines se extienden por toda la comarca

09 jun 2016 . Actualizado a las 11:11 h.

Desesperación, impotencia y hasta lágrimas. Las repetidas incursiones de los jabalíes en plantaciones, prados e incluso jardines de casi toda la comarca generan rabia e indignación entre los vecinos. La zona de O Roxal, en el municipio de Neda, y A Cabana, en Ferrol, son dos de los puntos más afectados, con destrozos en patatales, maizales y huertas con cultivos para el consumo familiar. «Las cosechas de patatas están totalmente destrozadas, los ataques llevan produciéndose un mes y medio, ya ocurrió el año pasado, pero este año están totalmente incontrolados», denuncia Roberto, de Anca, en O Roxal.

Este nedense lamenta «que la Xunta no tome medidas». «El problema es que aquí el jabalí no tiene depredadores naturales, como el lobo [y el hombre no les puede hacer nada], y las poblaciones crecen sin control», razona este vecino, que llega a tildar la situación de «terrorífica». «Cada vez que vas al terreno te encuentras las patatas, que estaban preciosas, destrozadas. Y ni siquiera se las come. Te dicen que pongas un pastor eléctrico, pero eso puede afectar a cualquier otro animal», abunda.

A Josefa, vecina del Porto de Bares (Mañón), le ha ocurrido algo similar. Un día se levantó y se encontró «coas patacas todas aradas», a pocos metros de su casa. En la zona de A Cabana, en Ferrol, este mamífero paquidermo campa a sus anchas «a cualquier hora del día o de la noche», comenta Ana Vargas, expresidenta del colectivo vecinal. «Ya no planto nada porque no dejan cosa con cosa, puse unas cebollas y las tienen a medio levantar, estoy trabajando para que ellos se entretengan. Nos tienen el pan comido», se queja esta mujer, que un día vio cómo llegaban incluso a romper la malla del gallinero. «Es desesperante, van en manadas por los caminos y las pistas, levantan las huertas y nadie nos hace caso. Desde la asociación se lo habíamos comunicado al Ayuntamiento, pero nos contestaron que se autorizan batidas solo de vez en cuando», agrega.

Los jabalíes son omnívoros, pero en su alimentación predominan los vegetales. De ahí que no se cansen de hozar en busca de raíces (también comen bellotas o castañas, en su época) y, de paso, arrasen con cualquier obstáculo que topen a su paso. «No nos quejamos más porque no nos hacen caso», asegura José María García, vicepresidente de la Asociación de Vecinos de Valón, donde también soportan las incursiones diarias de estos animales en parcelas, con cierre o abiertas, «porque pueden con todo». Cada vez hay más gente que opta por instalar un pastor eléctrico, aunque «só é a solución se a terra a tes cerca da casa, se está lonxe xa non val», comenta un mañoñés que lleva años luchando contra «esta praga».

Los continuos destrozos realizados por los jabalíes en la finca de la casa en la que vive en A Cabana llevó a Pedro Abeledo a remitir el pasado verano una completa documentación a la Xunta de Galicia para instar a la administración gallega a que tomase medidas. Lamenta que hasta el momento no haya recibido respuesta alguna. Explica que, en su caso, no plantan nada en la finca, por lo que los jabalíes no echan por tierra cosecha alguna, pero sí sucede en otros casos de la zona. Junto a su pareja han llegado a encontrarse por la noche con hasta ocho ejemplares, dos adultos y seis jabatos. «Este año ya nos entraron dos o tres veces», se duele. Los casos se repiten en la mayor parte de los concellos de Ferrolterra, Eume y Ortegal.