El Camino Inglés, bajo la lupa

El paso por Vilar do Colo, principal punto negro de la ruta de peregrinación


FERROL / LA VOZ

Las cifras hablan por sí solas. En la última década, el Camino Inglés, que parte del muelle de Curuxeiras, ha multiplicado por ocho su volumen de peregrinos. Un bum que ha cambiado la visión que las administraciones tienen de este producto patrimonial, convertido ahora en un recurso turístico de primer orden. Un itinerario de peregrinación que aúna voluntades, y que los 18 municipios por los que discurre -Ferrol, Narón, Neda, Fene, Cabanas y Pontedeume en las comarcas de Ferrolterra y Eume- , tratan de poner en valor con desigual acierto y empeño.

En este contexto, la Diputación acaba de adjudicar la «evaluación y diagnóstico» del estado actual de esta ruta jacobea, un estudio que busca ofrecer una instantánea real de este itinerario a Santiago, con el ánimo de detectar sus principales problemas y proponer soluciones que contribuyan a potenciarlo. Se trata, como apuntan desde el organismo provincial, de una «actualización» del trabajo desarrollado en 2014, tras los cambios importantes introducidos en el propio trazado.

La pasada semana se hacían las primeras visitas preliminares antes de iniciar el chequeo a fondo, detalla Mario Crecente, gerente de la firma adjudicataria de los trabajos, autora también del análisis anterior, en el que se marcaron en el Sistema de Información Xeográfica más de 500 oportunidades y patologías.

Esas visitas previas han servido ya, según sostiene, para verificar una mejora en materia de señalización y para constatar que se ha actuado con éxito en dos de los tres puntos en los que se registraba una falta de continuidad del camino, sin duda, la peor situación para el peregrino, «la patología más grave».

Así, afirma Crecente que Ferrolterra tiene el triste mérito de contar, en este momento, con el principal punto negro del Camino. Se trata, según explica, del paso por el polígono industrial Vilar do Colo. «La situación, lejos de mejorar, ha empeorado con la construcción de nuevas empresas. Los peregrinos tienen que caminar entre biondas, lo que supone un auténtico riesgo». Proponer alternativas «viables» a esta situación será uno de los retos principales del informe.

Aunque no es la única debilidad del Camino inglés en la zona. Así, en el ránking de «problemáticas detectadas» hace cuatro años se colaban en puestos destacados dos cruces de máximo peligro. El primero, en Neda, concretamente en la AC-115, a la altura de la entrada en la autopista. Y el segundo, en la carretera N-651, en Cabanas, donde al pasar A Veiga, los peregrinos tenían y tienen que aventurarse a cruzar la carretera nacional, con tres carriles de circulación, por la que pasan a diario 11.000 vehículos.

Los problemas del firme -intransitable en invierno- en un tramo del recorrido entre el Monasterio de O Couto y el Paseo de Xuvia (Narón) y el abandono de Ferrol Vello, que obliga a realizar desvíos, completan las referencias de la comarca. «Y luego está el tema de los puntos de vertido incontrolados», añade.

Se han producido mejoras. La evaluación realizada en su día por la Diputación sirvió de guía para la recuperación de espacios naturales, eliminar barreras, reforzando la accesibilidad en algunos tramos urbanos, y optimizar la información al visitante, tanto a través de las nuevas tecnologías, como con la apertura en el edificio Maristany de la primera Oficina del Peregrino. Con todo, quedan deberes pendientes para potenciar la vía de peregrinación. La «nota» del examen llegará a principios de 2019.

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