Abarrote en las Fragas do Eume

Aumenta el número de visitantes que opta por recorrer andando la ruta hasta el monasterio de Caaveiro, aunque la mayoría prefieren completar el itinerario en bus


PONTEDEUME / LA VOZ

La mayor afluencia de visitantes al parque natural de las Fragas do Eume en lo que va de verano se concentra en estas dos primeras semanas de agosto. «O número de xente é similar a outros anos, sen parar de medrar desde hai tempo», explica Antón Marcal, coordinador del Centro de Interpretación ubicado en Ombre (Pontedeume). Sí observa cambios en el comportamiento de la gente: «Antes tiñamos máis xente pola tarde e agora veñen máis pola mañá, xa reservan o bus e planifican o día. É unha mágoa que a xente veña só para ir ao mosteiro a sacarse a foto, aquí hai moito que ver e que facer. Falta unha estratexia comarcal coordinada entre os concellos».

«É unha mágoa que a xente veña só para ir ao mosteiro e sacarse a foto, hai moito que facer»

En esta puerta de entrada al parque arranca la ruta de senderismo que culmina en el monasterio de Caaveiro, la más concurrido de este espacio. Esta temporada, en línea con las anteriores, ha aumentado el número de personas que completa el itinerario caminando -ocho kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, en una senda sin apenas desnivel y, por tanto, de dificultad baja-. Marcal estima que una cuarta parte de quienes se dirigen al cenobio lo hacen a pie; otros tantos realizan la ida andando y la vuelta en bus, o al revés; y el resto, que aún son mayoría, optan por el transporte.

Expedición en bicicleta

Lourdes y Augusto, vascos, y sus hijos, de 13 y 15 años, se han subido a la bicicleta. «Ya lo habíamos hecho hace cinco o seis años y nos encantó, y ahora hemos querido repetir. Los niños ya son mayores y no se cansan tanto como aquella vez, o al menos no protestan tanto», ríen. María y Fernando, madrileños, ignoraban que el trayecto «era así, sin pendientes ni peligros» y piensan volver, antes de que acabe el mes, con los abuelos. «Mis padres creían que conocer el parque sería una aventura excesiva para ellos, por la edad y los achaques, pero visto lo visto, al menos uno de los trayectos lo harán sin problema a pie», comenta María, encantada «con este descubrimiento».

Madrid se sitúa en cabeza en la relación de consultas en el Centro de Interpretación das Fragas do Eume -hay otros dos portales de acceso, uno en Monfero y otro en A Capela, aunque mucho menos frecuentados que el eumés-. «En xullo e agosto, os madrileños son o 50 %, despois hai xente do País Vasco e Cataluña; moitísima do sur, Andalucía, Murcia, Alicante; e tamén bastante afluencia de canarios», indica el coordinador del servicio.

La mitad de los turistas del parque son madrileños y crece la afluencia de zonas del sur

El monasterio de Caaveiro, ubicado en el municipio de A Capela, constituye la principal referencia turística del parque. «É o que máis busca a xente que vén, e tamén nos preguntan moito polas fervenzas, quizais confundidos por algúns textos nos que se fala das fervenzas do río Sexín, o de Caaveiro, que en realidade teñen un metro ou metro e medio, ou coa do Belelle [en Neda]», cuenta Marcal. A los visitantes les sorprende, sobre todo, «a cantidade de verde, o limpo que está e o relaxante que resulta camiñar pola beira do río e trasladarte a ese mundo máxico... Todos volven encantados».

Desde los miradores

Si algo fascina a los viajeros que los descubren son los miradores, el del Canón do Eume (A Capela) y el de Monfero, «polo contraste que ofrecen coa imaxe que se ten dun bosque atlántico, tupido e húmido», apunta el responsable del centro eumés. Lourdes se lo apunta para otra escapada, «en otoño mejor, por los colores».

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