Venezolanos en Ferrol, tras la caída de Maduro: «La mayoría tenemos ganas de volver a casa»

FERROL

Valentina Castro regenta un local de comida venezolana en Ferrol junto a su hermana.
Valentina Castro regenta un local de comida venezolana en Ferrol junto a su hermana. R.C.

La comunidad venezolana sigue con «preocupación y esperanza» las noticias del ataque de Estados Unidos: «Tenemos a la familia en Caracas»

03 ene 2026 . Actualizado a las 17:34 h.

Como el yin y el yang son las emociones que vive este sábado la comunidad venezolana en Ferrol. Por un lado, la esperanza en el final del régimen de Maduro. Por otro, la preocupación por sus seres queridos tras el ataque de Estados Unidos. Ni caras largas, ni grandes celebraciones. De momento, la emoción contenida de quienes lo dejaron todo para escapar de un régimen que se ha quedado sin cabeza, pero no sin brazos. «De un lado estamos contentos, pero por otro lado estamos preocupados por la familia que tenemos allá», explican los hermanos Jeremik, Jan y Yeimer.

«Estamos con la incertidumbre de qué va a pasar», añaden, mientras comentan las noticias llegadas del otro lado del charco en la terraza de un local regentado también por venezolanos, donde cada compatriota que pasa pregunta a los demás cómo están sus familiares. La mayoría de los que emigraron a Ferrol dejaron allí a sus padres, tíos, abuelos... Es el caso de estos tres hermanos: «Somos los únicos que estamos aquí. El resto de la familia está allá».

Sus padres viven en Caracas. Concretamente, frente al complejo militar de Fuerte Tiuna, uno de los enclaves bombardeados por Trump. Las comunicaciones allí están caídas y, la luz, cortada. «La señal no llega muy bien. Hemos conseguido hablar, gracias a Dios, pero hay que esperar», explican con preocupación. Es por eso que, aunque ven el ansiado día con esperanza, su emoción es contenida: «Muchos estamos contentos por lo que está pasando, pero otros no y con la incertidumbre de qué va a pasar ahora. Se llevaron a Maduro, pero no a toda la cúpula de él. El Gobierno sigue estando allá».

Los mismos sentimientos encontrados comparte Valentina Castro, que junto a su hermana —el resto de la familia también se quedó en su país— regenta el bar Esencia Real. «Levantarme en la mañana, ver el teléfono, ver la noticia de mi mamá, lo que estaba pasando en Venezuela...», comienza, con tanta emoción en los ojos como en las palabras: «Con dolor porque mis familiares están allá, pero era algo que tenía que pasar. Lo que queremos es que Venezuela sea libre y, bueno, eso es un comienzo».

«Estoy nostálgica pero a la vez también estoy con la esperanza de que mi país puede ser libre», resume, con unas palabras a las que este sábado se suscriben casi todos sus compatriotas. Su familia también vive en Caracas, pero en una zona donde todavía hay comunicación. «Todo el mundo está a la expectativa. La gente está saliendo a buscar comida, algo nerviosos, pero en general están tranquilos», explica.

«Todos estábamos esperando este día. Estamos muy felices porque el día llegó», reconoce, a pesar de que la preocupación no se irá hasta que se esclarezca si hay víctimas civiles y cómo se desarrollarán los acontecimientos. Valentina lleva tres años en Ferrol con su hermana y, si la situación lo permite, regresará a su país, con su familia, en cuanto tenga ocasión: «La mayoría tenemos ganas de volver a casa».