Masaia hermana


Aunque sé que jamás llegará a Masaia este comentario, que nace en el corazón de una ferrolana que mira hacia Nicaragua con el dolor que provoca el sufrimiento de ver cómo, en medio de silencios muy sospechosos, los nicaragüenses gritan al mundo la deriva totalitaria del presidente Ortega y la violencia gubernamental, que los mata y hiere de muerte a su frágil democracia (si puede ser llamada así porque haya elecciones) Pero no profundizaré en esta cuestión. Mi reflexión la dedico a quienes aquí se definen como activistas. Y hablan desde una supuesta autoridad moral que se atribuyen frente a otros. Y, además, usan las instituciones como altavoz de sus denuncias de vulneración de los derechos humanos o para reivindicar determinadas actuaciones en defensa de esos derechos, cuando son violados a nivel individual o colectivo. Pero solo, ese es el drama, si el color político de los denunciados es diferente al suyo…

Por eso quiero rogar a estos activistas de izquierdas y a otros políticos silentes, que vuelvan su mirada a la hermana Masaia, ciudad de Nicaragua, referente de resistencia a la brutal actuación gubernamental. Y se hagan oír. Con: una moción al pleno; una pancarta; un acto solidario en el barrio de Caranza. Porque una de sus calles lleva el nombre de Masaia en recuerdo de un hermanamiento que la hace presente entre nosotros, espero que para siempre.

Aunque puede que, un día cualquiera, los guardianes de las esencias democráticas, decidan cambiárselo. Por haber levantado su voz para denunciar los abusos del comandante Ortega.

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