Australia adjudicará en cinco días el contrato de las fragatas a las que aspira Navantia

La empresa española enfila cinco días cruciales en los que compite con Fincantieri y BAE Systems por hacerse con el mayor encargo de su historia

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Ferrol

Son cinco días cruciales para el futuro de Navantia. Después de doce años de crecimiento continuado en Australia, ha llegado la hora de la verdad para la compañía que preside Esteban García Vilasánchez. La prensa del país se hizo eco ayer de que en la tarde del próximo martes, día 22, se reunirá el Comité de Seguridad Nacional del Consejo de Ministros (NSC) para decidir la adjudicación del contrato para la construcción de nueve fragatas para su Armada, un concurso valorado en 25.000 millones de euros, aunque no solo incluye la fabricación de los navíos, sino otras actuaciones adicionales, como la formación de las dotaciones.

Es el mayor pedido al que opta Navantia en toda la historia de los astilleros públicos españoles, que compiten con la italiana Fincantieri y la británica BAE Systems, en la lista corta de la licitación desde hace meses. La proximidad de la resolución de este concurso dispara los nervios de los competidores, que no dejan de transmitir mensajes en el país sobre las fortalezas de sus ofertas y del compromiso adquirido con la industria naval de las antípodas. La principal condición impuesta por el Gobierno de la isla es que los barcos se fabriquen en su territorio, contribuyendo así a relanzar su industria de construcción naval militar, que en los últimos años ha ido asentándose principalmente en Adelaide con la fabricación de los tres destructores AWD basados en las F-100 españolas.

Algunos artículos periodísticos del país apuntaron ayer que, atendiendo a la propuesta puramente técnica, los contendientes con mayores opciones son el modelo propuesto por Navantia -una adaptación a los requerimientos de la Armada de Australia de las F-100- y el Fremm de Fincantieri. En ambos casos se trata de barcos ya probados, mientras que el Type 26 que propone BAE Systems es un prototipo que lleva desarrollándose desde 1996 y que está ejecutándose actualmente para la Marina del Reino Unido, pero que hasta el 2025 no estará operativo. Navantia cuenta con su fortaleza de la relación industrial tendida en el país, el bagaje de haber construido los últimos barcos para su flota militar e incorporar los sistemas más modernos en un barco ya probado. Por ello, entre los defensores de su propuesta se encuentran los miembros del Gobierno que no quieren correr riesgos económicos en un programa con un coste muy elevado. La reciente experiencia del programa de los destructores, que experimentó serias desviaciones de plazo y de coste hasta que la gestión fue adjudicada a Navantia y dejó de ser una obra crítica, asusta a aquellos que ven la oferta de BAE aún no lo suficiente madura. 

Lazos históricos

Sin embargo, en el sector nadie duda de que los británicos son los principales y muy bien posicionados competidores para Navantia. La historia y las relaciones políticas y estratégicas de Reino Unido y Australia son una de las principales bazas que esgrime BAE, que no ha dejado de transmitir en los últimos días a la opinión pública las fortalezas -sobre todo la capacidad antisubmarina de su fragata- de su propuesta para el país.

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