El emblemático inmueble de Ucha podría acoger un hotel con encanto o un restaurante
06 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Apelan a la prudencia, porque las conversaciones aún no culminaron, pero los propietarios del chalé de Canido obra de Ucha se muestran esperanzados de que las negociaciones para su venta lleguen a buen término. Si la operación se materializa, el majestuoso inmueble podría albergar un proyecto hostelero, aún sin cerrar de todo todavía, aunque se bajara su conversión en un hotel con encanto, que albergue un restaurante, o incluso ambos a la vez.
El empresario interesado en adquirir el chalé, ubicado en la calle Alegre, ya había contactado en una etapa anterior con los dueños, aunque las conversaciones mantenidas entonces no llegaron a buen puerto. Ahora, el inversor -cuyo nombre prefieren preservar aún los propietarios del edificio- ha realizado un segundo intento, y las conversaciones avanzan. Juan Martínez Sisto, uno de los herederos del chalé -junto con otros descendientes de Juan Sisto Vázquez, que ordenó su construcción en los años veinte- confirma que ambas partes están analizando los términos de una posible operación, pero apela a la cautela. Confía, no obstante, en que todos los agentes implicados puedan remar en la misma dirección para que la venta culmine con éxito.
No hay que olvidar que el edificio está catalogado en el plan general de la ciudad y en la Xunta, algo que protege el inmueble, integrado por tres plantas y una torre mirador y galerías, entre otros. Por ello, implica, además de al posible comprador y a los vendedores, a áreas como Patrimonio o Urbanismo. «Nosotros somos los primeros interesados en la venta, entre otras cosas porque nos da pena cómo se está deteriorando», asegura Martínez Sisto.
Antes de finales de año
Las aspiraciones de los dueños de la casa pasan por intentar que la compra se cierre antes de que finalice el año, aunque tampoco hay un plazo fijado encima de la mesa. El hecho de que con el paso de los años el número de propietarios haya ido creciendo tampoco ha facilitado que finalizase con éxito ninguna operación de venta.
Las peculiaridades del inmueble, su asentamiento sobre una parcela de 4.000 metros cuadrados que cuenta con numerosas especies arbóreas, y su ubicación en la arteria principal del barrio contribuyen a ampliar su atractivo para el empresario que planea dotarle de usos hosteleros.
Sin embargo, en los últimos meses también se barajó una opción: la adquisición por parte del Concello y de la Diputación con el fin de posibilitar el disfrute público. Pero desde el primer momento, responsables de ambas administraciones admitieron las dificultades existentes para lograr este objetivo. Técnicos provinciales llegaron a visitar el edificio, que acusa un elevado deterioro, pero como sucedió con otras propuestas anteriores, tampoco llegó a fructificar.