La agroecología se pone de moda

SARA MARTINS, A.V. FERROL / LA VOZ

FERROL

En los últimos años ha aumentado tanto el consumo como la producción

17 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Un estilo de vida saludable es algo que cada vez gana más adeptos. Buena muestra de ello es el bum del deporte, tanto en gimnasios como al aire libre -las rutas de senderismo y de bici están cada vez más de moda- y de la alimentación saludable. Y este segundo fenómeno está en pleno auge en las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal.

Para conseguir una dieta sana, son muchos los que abogan por consumir únicamente alimentos ecológicos, que serían aquellos producidos sin usar productos químicos, preservando todas su propiedades naturales y manteniendo intacto el medio ambiente.

Según los datos del último barómetro Percepción e consumo de alimentos ecolóxicos en Galicia, realizado por el Craega (Consello de agricultura ecolóxica de Galicia), el 70 % de los consumidores encuestados afirma consumir, al menos una vez al mes, este tipo de productos, principalmente frutas, verduras y derivados lácteos.

Lo que más echa para atrás a la hora de consumir productos ecológicos es su elevado precio, y es que según este mismo estudio, un 80 % de los gallegos tomaría más alimentos de este tipo si fuesen más baratos.

Más oferta

Siempre que aumenta la demanda de algo, la oferta no suele tardar en ponerse a la par, y la agroecología no iba a ser la excepción. En los últimos siete años, se ha incrementado en un 50 % la cantidad de hectáreas con certificado, alcanzándose en 2014 un total de 15.233, según la memoria anual de actividades do Craega. Concretamente, en la provincia de A Coruña, en 2014 había 1.112 hectáreas de cultivo con certificado ecológico.

Obtener el certificado implica una serie de costes para los productores; desde cuotas anuales, que dependen de la cantidad de hectáreas, en el caso de la agricultura o el número de reses, si se trata de ganadería, hasta la obligación de dar el 1 % del beneficio al Craega. A esto hay que sumarle el precio de los volantes de circulación -algo similar al del coche- así como de las etiquetas. A pesar del coste que implica, muchos agricultores deciden certificar porque el Craega actúa como un intermediario que garantiza la calidad del producto, algo que cada vez tiene más en cuenta el consumidor.

reportaje tendencias