El naval público español necesita carga de trabajo para apuntalar su futuro. Ni los astilleros de la ría de Ferrol -aún con el flotel prometido- ni los de la bahía de Cádiz cuentan con encargos que les permitan garantizar ocupación para sus plantillas, por lo que han acordado nuevas movilizaciones para reclamar en la calle más gestión comercial y contratos. Pase lo que pase con el encargo mexicano, los trabajadores de Navantia y los pocos que quedan de su industria auxiliar celebrarán a las 10.30 horas de hoy en el garaje de la antigua Bazán una asamblea para someter a votación el nuevo calendario de movilizaciones, que podría incluir una protesta esta misma mañana. En el resto de las factorías públicas de la empresa también se analizan hoy nuevas manifestaciones.
Tranquilidad en Vigo
La plantilla de Barreras esperaba ayer con tranquilidad el desenlace de la adjudicación de los floteles, la tranquilidad que da saber de antemano que el astillero recibiría el encargo de construir al menos uno de los buques. «Es la crónica de una noticia muchas veces anunciada», reconocía el presidente del comité, Sergio Gálvez, que reconocía que la ansiedad de los trabajadores desapareció el pasado 16 de diciembre, cuando el directivo de Pemex Carlos Roa anunció la inminente contratación de varios buques (un atunero, un multipropósito y dos tanqueros), uno de los cuales ya está firmado. El presidente del comité señala que, en realidad, el respiro de la plantilla llegó con la entrada de Pemex en el accionariado.