La Xunta sigue sin fechas para ubicar la segunda batea

Andrés Vellón Graña
andrés vellón FERROL / LA VOZ

FERROL

El Gobierno gallego indica que la iniciativa está «en tramitación»

07 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

«En tramitación». Así se encuentra el proyecto para ubicar una segunda batea en la ría de Ferrol que mejore el, hasta ahora, poco operativo sistema para la depuración intensiva de almeja de la zona. Fuentes oficiales de la Consellería do Medio Rural e do Mar, consultadas ayer al respecto, indicaron que, por el momento, todavía no hay una fecha fija para que la infraestructura se coloque con la ya existente. Casi con toda probabilidad, se ubicarán además en un lugar distinto al actual para buscar un mayor movimiento de agua que facilite la limpieza del marisco. La operatividad del plan de depuración es, a día de hoy, básico para la supervivencia de un sector del que, entre las cofradías de Ferrol y Barallobre, dependen las economías de alrededor de medio millar de familias. Tal y como se anunció por parte de la Xunta la pasada semana, cuando culmine el presente mes de febrero finalizarán las ayudas alternativas a la extracción por la crisis de las zonas C, que se pagaban directamente de las arcas autonómicas. En otras palabras, los mariscadores de la zona tendrán que subsistir de lo que se venda en lonja. Desde el año 2007, por la contaminación orgánica del marisco y la falta de depuración, solo se subastaba almeja entre tres y cuatro meses por ejercicio. El resto del tiempo, los trabajadores de las cofradías realizaban tareas como la limpieza de bancos o la erradicación de mejillón dentro de ese plan de dinamización que, ahora, va a desaparecer. Los precedentes A falta de conocer los resultados que dará la ubicación de la segunda batea, los precedentes de la iniciativa, hasta el momento, no han sido positivos. Desde el día 9 de enero y durante un período de tres semanas -los lunes, martes y miércoles- los mariscadores aportaron almeja para el sistema de depuración, llegándose a acumular hasta 6.000 kilos. De ellos, solo unos 160 se pudieron subastar. De los restantes, unos 2.000 kilos dieron aptos en las analíticas realizadas la semana pasada, pero no se pudieron vender por falta de precio. Se devolvieron al mar, como los 4.000 que quedaban, en este último caso por decisión de la Xunta.