Fuegos artificiales

Miguel Salas

FERROL

13 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Estimada Cris: El domingo se celebró en Taiwán la fiesta nacional. Fuegos artificiales que esconden, a mis humildes ojos de extranjero, una confusa identidad colectiva que ni los propios taiwaneses entienden. A pesar del rebote que se cogen cada vez que alguien los confunde con chinos, cada diez de octubre festejan el inicio de la revolución que acabó, en 1912, con la última dinastía imperial china para dar paso a una república democrática. Celebran, por lo tanto, un acontecimiento político que pretenden ajeno.

Y mira que tienen dónde elegir referentes culturales: Taiwán, cuyos nativos son de ascendencia polinesia (sus lenguas y culturas languidecen con la anuencia del gobierno), fue bautizada por portugueses y ocupada por españoles y holandeses en el siglo XVII. Solamente después llegaron los chinos, al mando de un pirata que la conquistó para la dinastía Ming. Desde 1895 hasta 1945, la isla perteneció a los japoneses, quienes la entregaron, al perder la guerra, a esa misma República China cuya fundación celebramos el domingo.

Tras ser derrotado por los ejércitos comunistas de Mao, en 1949, el gobierno democrático de China se retiró a Taiwán. Al entrar, pasó a cuchillo a treinta mil nativos, entre los que se encontraba la flor y nata de la intelectualidad. En Taipei, la capital, hay monumentos a Chang Kai-Chek, perpetrador de la masacre, y también a sus víctimas, lo que habla por sí solo de la importante revisión que a este país le queda por hacer de su pasado.

En esas estamos: los taiwaneses, que se identifican antes que nada como no-chinos, celebrando una fiesta nacional china. En el poder, el mismo partido político (Kuomingtang) que tuvo que huir, con el rabo entre las piernas, de los comunistas para refugiarse en esta pequeña isla, que ganó con fusilamientos y una dictadura de cuatro décadas. Se diría que no han sabido distanciarse de China y hacer, de la pluralidad y el mestizaje, su bandera. Se lo ponen fácil sus primos continentales de cara a la reunificación.