La explotación industrial del amianto casi alcanzó las 4.000 aplicaciones durante el siglo pasado por sus condiciones aislantes, durabilidad y bajo coste, siendo objetivo claro de la avaricia empresarial. Los incrementos masivos de producción del amianto provocaron el aumento de las enfermedades mortales o discapacidades derivadas de la exposición al amianto y su inhalación: placas pleurales y engrosamientos pleurales, asbestosis pulmonar (fibrosis del pulmón), cáncer de pulmón, mesotelioma (cáncer de pleura), cáncer gastrointestinal y de laringe? Siendo una bomba de relojería para la salud pública en la actualidad, apareciendo la enfermedad transcurrido el período de latencia de 10 a 50 años después de la inhalación de las fibras del amianto, aire de la muerte lenta inhalado por millones de personas en el mundo de los sectores siderometalúrgicos, navales, construcción y ferrocarril ,entre otros.
Debemos considerar al amianto como problema no solamente laboral sino también de salud pública, abogando por una vida SIN amianto para la población laboral y general. Todos los tipos de amianto son carcinógenos tipo I (provocan cáncer en los seres humanos) y el proceso de la enfermedad se origina desde el momento de exposición al amianto y no cuando surgen los síntomas.
Los trabajadores del sector naval se encuentran entre las muchas personas que corren el riesgo de la exposición al amianto durante su actividad laboral, así como sus familias (casos de exposición pasiva en el domicilio a través de los buzos de trabajo o calzado usado en el trabajo) y desde 1920 a 1990 existen pruebas científicas de la contaminación derivadas de las aplicaciones del amianto en el naval en países como Dinamarca, Reino Unido, Francia, Finlandia, Estados Unidos, Italia, Japón, Suecia y España. En las últimas décadas se ha observado un aumento del número de casos de muertes derivadas de la exposición al amianto declarados oficialmente, pero sobre todo por la demanda legal en los juzgados de lo que debería ser un derecho laboral y de protección de la salud.
El reto actual se encuentra en la localización del amianto en los lugares de trabajo que supongan riesgo de exposición y entre la población general, así como adoptar las medidas oportunas de tipo preventivo en el proceso de desactivación y manejo del amianto existente. El seguimiento clínico de las personas prejubiladas y jubiladas de todas las empresas donde se ha utilizado el amianto, así como el seguimiento de sus familiares, exige un Plan de Actuación Integral en el Area Sanitaria de Ferrol complementario al Plan Nacional de Vigilancia del Amianto. Todos los sectores (sanitarios, asociaciones de víctimas del amianto, sindicalistas) debemos contribuir a la concienciación pública de los riesgos de la presencia del amianto y de la gravedad del problema, exigiendo el derecho a un medio ambiente de calidad sin amianto.